NATASHA
Estoy sentada en un café con Luca, disfrutando de un delicioso desayuno mientras le doy detalles sobre la organización de la sucursal de nuestra empresa en Boston. Luca escucha atentamente, interesado en cada palabra que digo.
De repente, mi teléfono suena y veo que es Camila. -Lo siento, Luca, tengo que atender esta llamada -le digo mientras contesto.
-Hola, Camila. ¿Qué pasa? -pregunto.
-No pasa nada, solo quería hablar contigo un rato. ¿Estás ocupada? -responde Camila.
-Un poco, estoy con Luca en un café. ¿Te puedo llamar más tarde? -le digo mientras miro a Luca, que sigue comiendo.
-Sí, no hay problema. Solo quería saber cómo estabas. Escucho un bebé llorando de fondo... ¿Está todo bien? -pregunta Camila.
-Sí, todo bien. El bebé de mi amiga debe estar llorando -respondo sin dar más detalles.
-Cuando cuelgo la llamada, Luca me mira con curiosidad. -¿Quién era? -pregunta.
-Una amiga -respondo brevemente, sin querer dar más información.
Luca parece intrigado, pero no insiste en el tema. Seguimos comiendo y hablando sobre la empresa hasta que vemos a Maribel y Mauricio entrando al café. Maribel camina hacia nosotros con una sonrisa forzada.
-Hola, Luca -dice Maribel mientras lo saluda con un beso en la mejilla.
-Hola, Maribel -responde Luca mientras se levanta para saludarla.
Mauricio se queda atrás, sin mucho entusiasmo. Luca se vuelve hacia mí y dice: -Te presento a Natasha, una colega de trabajo.
Maribel me tiende la mano con una sonrisa tensa. -Hola, Natasha -dice.
-Le doy la mano, tratando de ser educada. -Hola, Maribel -respondo.
-De repente, siento que quiero salir de allí lo antes posible. -Luca, creo que me voy a ir -le digo mientras me levanto de la silla.
-¿Qué pasa? ¿No quieres terminar de desayunar? -pregunta Luca.
-No, gracias. Me duele la cabeza de repente -respondo mientras busco mi bolso.
Luca parece sorprendido, pero no insiste. -Está bien, te acompaño a la salida -dice.
-No, no es necesario. Quédate con tus amigos -respondo mientras me despido de Maribel y Mauricio con un gesto de cabeza.
Salgo del café lo más rápido que puedo, sintiendo una mezcla de alivio porque por desgracia soy imprudente y se que podría decir algo que conprometa a mi amiga.
MAURICIO
Estoy sentado en el café, tratando de disfrutar de un momento de tranquilidad con Maribel, pero parece que no puedo escapar de sus dramas. Maribel se vuelve hacia mí con una mirada furiosa en sus ojos.
-¿Viste cómo me miró? Me miró mal -dice Maribel, su voz llena de indignación.
-¿De qué estás hablando? -pregunto, tratando de mantener la calma.
-De esa tipa y tu amigo -responde Maribel, su voz cada vez más alta-. No les caigo bien a ninguno de los dos.
-Estás loca -le digo, tratando de restar importancia al asunto-. Todo fue cordial. No hay nada que discutir.
-Pero tú sabes que ni tú amigo ni nadie les caigo bien -insiste Maribel, su voz llena de resentimiento-. Y ahora con esa tipa, menos.
-Trato de calmarla, pero sé que es inútil. -Maribel, por favor, no hagamos un escándalo aquí -le digo, tratando de mantener la voz baja.
-¿Un escándalo? ¿Tú crees que esto es un escándalo? Esto es solo el comienzo -dice Maribel, su voz cada vez más alta-. Tú sabes que este matrimonio es una farsa. Tú no me amas, tú no me respetas.
Luca trata de interferir, poniendo una mano en mi hombro. -Mauricio, cálmate. Maribel, por favor... -dice.
-Pero Maribel no se calma. -No, no te metas en esto, Luca -le dice Maribel, su voz llena de veneno-. Esto es entre Mauricio y yo.
Definitivamente, este matrimonio es para hacerme la vida de cuadros -le digo, perdiendo la paciencia-. Tú eres una persona imposible de tratar.
Iomposible de tratar -repite Maribel, su voz llena de ironía-. Tú eres el que es imposible de tratar. Tú eres el que no me ama, tú eres el que no me respeta.
La discusión sigue subiendo de tono, y Luca trata de calmarla de nuevo. -Maribel, por favor, piensa en lo que estás diciendo -le dice.
Pero Maribel no se detiene. -No, no voy a callarme -dice-. Tú sabes que esto es una farsa. Tú sabes que no te amo, y tú no me amas a mí.
La gente en el café comienza a mirarnos, y me siento cada vez más incómodo. -Maribel, por favor, vámonos de aquí -le digo, tratando de mantener la calma.
-Pero Maribel se niega a irse. -No, no me voy a ir -dice-. Quiero que todos vean cómo me tratas. Quiero que todos vean cómo me desprecias.
La discusión sigue y sigue, y yo me siento cada vez más agotado. Sé que no puedo ganar esta discusión, sé que Maribel no se va a calmar. Así que decido rendirme.
-Está bien, Maribel. Tú ganas -le digo, levantándome de la silla-. Vámonos de aquí.
Maribel sonríe triunfante, y Luca nos mira con una mezcla de lástima y frustración. Sé que esto no va a terminar bien.
NATASHA
-Salgo del café, sintiendo una mezcla de alivio y confusión. No me gustó la energía de Maribel, y puedo sentir que va a ser un problema en el futuro. Decido llamar a Camila para contarle todo lo que pasó.
-Camila contesta al teléfono y le cuento todo lo que sucedió en el café. -Hola, ¿cómo estás? -pregunta Camila.
-Estoy bien, pero tengo que contarte algo -le digo-. Vi a Mauricio con Maribel en el café, y no me gustó su energía. Me pareció antipática y pesada.
-¿Qué pasó? -pregunta Camila, curiosa.
-Los vi entrar al café, y Luca me presentó a Maribel. Me saludó con educación, pero pude sentir su hostilidad -le explico-. No me gustó nada.
-Entiendo -dice Camila-. ¿Crees que vas a tener problemas con ella?
-Probablemente -respondo-. Pero no me voy a dejar intimidar. Voy a tratar de esquivarla lo más que pueda.
-Camila se queda en silencio por un momento. -Ten cuidado, Natasha -me dice-. No sabemos qué tipo de persona es Maribel.
-Lo sé, Camila. Pero no te preocupes por mí. Sé cuidarme sola.
-Entonces, cambiamos de tema. -¿Cómo va todo en Boston? -pregunta Camila.
-Va bien -respondo-. Pero necesito hablar contigo sobre algo importante. Probablemente vas a tener que ir a Boston pronto.
-¿Qué pasa? -pregunta Camila, preocupada.
-Va a ser necesario que capacites a algunas personas de la empresa que vamos a contratar -le explico-. Tú sabes toda la gestión operativa y administrativa de la empresa, y eres la única que puede hacerlo bien.
-Pero ¿no puedes hacerlo tú? -pregunta Camila.
-No, Camila. Esto requiere alguien con experiencia y conocimiento de la empresa -le digo-. Tú eres la mejor opción para este trabajo.
-Camila se queda en silencio por un momento. -Está bien -dice finalmente-. ¿Cuándo necesitarías que vaya?
-Aún no lo sé con certeza -respondo-. Pero te avisaré con tiempo para que puedas prepararte.
-Entiendo -dice Camila-. Gracias por avisarme con anticipación.
-No hay problema, Camila. Quiero que estés preparada para lo que venga -le digo-. Y no te preocupes, voy a estar aquí para apoyarte en todo lo que necesites.
-Gracias, Natasha -dice Camila-. Eres una amiga increíble.
CAMILA
-Estoy sentada en mi sofá, con el teléfono aún en la mano después de hablar con Natasha. Me siento abrumada por la noticia de que voy a tener que ir a Boston pronto. No sé si estoy preparada para enfrentar ese desafío, especialmente con el bebé.
Mi conciencia comienza a hablarme, como si fuera una voz interna que me hace preguntas difíciles. -¿Cómo vas a hacer con el bebé? -me pregunta-. Moverte a Boston va a ser un desafío, especialmente con un bebé tan pequeño.
-No lo sé -respondo a mi conciencia-. Tendré que encontrar una forma de hacerlo funcionar. Pero ¿qué pasa si me encuentro con Mauricio? No estoy preparada para enfrentarlo después de todo lo que ha pasado.
-¿Por qué no estás preparada? -pregunta mi conciencia-. ¿Qué es lo que te duele tanto?
-Me duele que no quiso saber nada de mí -respondo-. Eso me hace sentir que nunca fui importante para él.
-¿Y qué vas a hacer al respecto? -pregunta mi conciencia-. ¿Vas a dejar que esto te detenga?
-No lo sé -respondo-. Pero tengo que pensar en lo que es mejor para mí y para el bebé. No puedo dejar que mis sentimientos me impidan tomar decisiones importantes.
-Entonces, comienzo a analizar la situación. Soy parte socia de la compañía, y necesito estar allí para asegurarme de que todo funcione correctamente. Pero también necesito mi tiempo para cuidar al bebé y para mí misma.
-¿Qué vas a hacer? -pregunta mi conciencia-. ¿Vas a decir que sí a Natasha y viajar a Boston, o vas a encontrar una excusa para no ir?
-No lo sé aún -respondo-. Pero tengo que tomar una decisión pronto. Necesito hablar con Natasha y explicarle mis preocupaciones.
-Mi conciencia me anima a ser honesta conmigo misma y con los demás. -Sé sincera, Camila -me dice-. No te escondas detrás de excusas. Di lo que piensas y lo que sientes.
Asiento con la cabeza, sabiendo que mi conciencia tiene razón. Necesito ser honesta conmigo misma y con los demás. Voy a llamar a Natasha y hablar con ella sobre mis preocupaciones. Solo así podré tomar una decisión que sea mejor para mí y para el bebé.
Sobretodo para el bebe, no sé si quiero que Mauricio se relacione con el, ya que el mismo nos ignoro todo este tiempo a un cuando lo contacte y le envié todo lo relacionado a mi embarazo.
Cada uno de los controles médicos, ecografías, informes sobre nuestro bebé se lo envíe a su correo. Nada fue respondido por el. Mauricio me ignoro y se desentendió epicamente de nosotros.