LANE Los nudillos de Kaiden acariciaban el largo de mi columna, justo sobre mi piel desnuda, provocandome cosquillas cuando llegaba a mi nuca. Me encontraba sentada sobre él, con las piernas flexionadas a cada lado de sus muslos, mi mejilla pegada a su torso, escuchando los relajantes latidos de su corazón. Mi índice trazando las líneas de su tatuaje tribal. El silencio reinaba en su habitación, pero no era incómodo, no cuando me encontraba tan sumida en mis pensamientos. Tan centrada en revivir la escena de hace algunos minutos atrás. Kieran Knight observando como me follaba a su hermano. Sin apartar sus ojos fríos de cada movimiento que hacía mi cuerpo. Sin avergonzarse, ni amagar marcharse. ¿Y yo? Aún debatía en si la había cagado... o la había cagado. Porque no había hecho nad

