LANE Patética. Ridícula. Zorra. Solo eres un capricho. La discusión de la otra noche con Kieran se repetía una y otra vez en mi mente, haciendome sujetar con fuerza la cuchara con la que comía los cereales, o bueno, intentaba, porque los últimos días no los veía tan deliciosos como al principio. Sentía que se debía a que aquella discusión me había dejado tan mal que ni siquiera podía comer bien. Lo odiaba. O bueno no, en realidad. Porque odiarlo significaría sentir algo por él, por más malo que fuera, y Kieran no se merecía ocupar ni el trozo más oscuro y podrido de mis sentimientos. Y la verdad, es que mi enojo ni siquiera iba contra él. Era contra mí misma. Había sido una idiota al pensar que él iba a dejarme ayudarlo, cuando es tan terco, impotente y controlador. Y ni siquiera

