LANE Pruebame. Al segundo en que esas palabras salieron de mi boca, se convirtieron en el detonante que tanto estaba esperando Kieran para poder hacer lo que hace tiempo quería: Romperme. Destruirme. Desatar todo su odio en mí de una forma que lo beneficiara a él y a su hermano a la vez. Porque Kaiden no quería dañarme como su hermano mayor, él no me odiaba. Kieran sí, desde el minuto uno, inclúso antes de aquél día en el hotel podría apostar. Pero aún así, por más que quisiera, Kieran no podía matarme. Porque, para su mala suerte, Kaiden sentía algo por mí. Creanme, ni yo entendía qué, pero era evidente que muerta no me quería. Quizas por eso Kieran me odiaba. Porque era un problema de fácil descarte y aún así debía soportarme. El momento de cobrarse su parte del trato había lleg

