El Maestro Está En Casa La habitación estaba sumida en una penumbra espesa, cortada solo por la luz tenue que se filtraba a través de las altas ventanas del estudio. El aire, denso y cargado de tensión, parecía reflejar el estado mental de Nicholas, cuya figura estaba tensa frente al escritorio. Su puño apretado descansaba sobre el escritorio de madera oscura, los ojos fijos en el relicario que antes había pertenecido a Cedric y que ahora, irónicamente, estaba nuevamente frente a él, como si el pasado le reclamara. Las noticias del intruso lo habían dejado fuera de sí. La llamada de un policía avisándole que el hombre detenido había muerto en una pelea con otro detenido en la sala de detención mientras esperaba el interrogatorio. Se deshicieron en disculpas, pero eso no solucionaba el qu

