EL PRESIDENTE Y SU PEQUEÑO TESORO

1009 Palabras

La mañana en la villa amaneció con un aire diferente. Los primeros rayos de sol se colaron a través de las cortinas, bañando la habitación de Tianyu con una luz cálida y tranquila. Zeyan, aún en su silla de ruedas, se encontraba junto a la cuna del pequeño, mirándolo como si el tiempo se hubiera detenido. Tianyu agitaba sus diminutas manos, emitiendo pequeños sonidos mientras sus ojos seguían curiosos la figura de su padre. Para Zeyan, este momento era irreal. Durante años, había dirigido imperios, tomado decisiones que moldeaban economías y aplastado a sus enemigos sin dudar. Pero ahora, frente a este pequeño ser, sentía algo que nunca antes había experimentado: una mezcla de ternura, orgullo y vulnerabilidad. — Tianyu, mi pequeño, nunca imaginé que algún día sería capaz de sentir algo

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