Mei estaba en su habitación, rodeada de documentos e informes que su equipo había recopilado sobre la creciente empresa de cosméticos de An. La rabia se acumulaba en su interior mientras revisaba las cifras de ventas y las excelentes críticas que los productos de An recibían. —¿Cómo se atreve a destacar de esta manera? —gruñó, aplastando un papel entre sus manos. La idea de que An estuviera logrando el éxito después de haberla apartado de Zeyan la llenaba de frustración y celos. Mei decidió que era momento de poner fin a la "pequeña aventura empresarial" de An. —Quiero que empiecen a sabotear sus proveedores —ordenó a su asistente personal por teléfono—. Asegúrate de que nadie le entregue los insumos necesarios para fabricar sus productos. Si es necesario, ofrece el doble de dinero. —S

