— No tengo nada que perdonarte Manuel yo no quise decirte nada por miedo a... — su voz comenzaba a temblar. — Yo debí haberte escuchado, pero soy un miserable no te di la oportunidad de explicarme dejé que ... — no me dejó hablar cuando ella me besa de nuevo. Ella me había perdonado era increíble el corazón de Lupita era bueno era puro en ella no había espacio para odiar o para echarme en cara las cosas que había hecho mal aunque claramente me lo merecía la ayude a acostarse y la arrope le di un beso en la frente ella me sonríe y se queda dormida entre mis brazos... Pasaron las semanas ella estaba débil su piel lucía más pálida lo entendía por el cáncer que la estaba consumiendo, pero también sabía que podía hacerse un tratamiento una tarde trate de convencerla Marcelo estaba de acuerdo

