Golpeaba el volante con fuerza no quería creer que Lupita este a punto de morir lloraba mientras cubría mi cara con mis manos gritando que era un miserable si soy un miserable por no haberla escuchado por no creerle por hacerla sentir culpable de mi dolor, pero jamás me fijé en el dolor que Lupita estaba sintiendo el sufrimiento que tuvo que llevar sola por su enfermedad sin pensar más arranque mi carro y me fui directo a la casa de ella quería verla y si era posible pedirle perdón de rodillas por ser un idiota sin corazón lágrimas nublaban mi vista estuve a punto de chocar dos veces, pero no me importaba yo quería pedirle perdón a mi niña... Al llegar baje corriendo del auto y toque la puerta con desesperación abriéndome una chica más o menos de nuestra edad. — ¿Qué se le ofrece? — preg

