Antonio estaba en el rancho El Lucero planificando el viaje de Daniel y como supervisar la seguridad y aquella llamada hizo que el hombre frunciera el ceño. —Antonio— dijo una voz femenina temblorosa. — ¿Qué quieres Madeleine?— dijo él cortante. Pues había identificado el número de teléfono. —Yo sé que no soy de fiar— dijo la mujer nerviosa—, pero estoy trabajando en el rancho Las Cruces y esas mujeres son muy extrañas. Están hablando de matar a Daniel Carter. Él se tensó al oírla. — ¿Cómo así?— le indago— ¿No serás tú la que quiere matar a Daniel? Ella rio nerviosa. —No lo quiero matar— dijo ella en medio de una risita nerviosa — lo quiero fuera de mi rancho. Él entrecerró los ojos. Ese era el discurso de ella. —Ellas están hablando con un tal Leónidas Duarte y qué es aboga

