Madeleine nerviosa llega hasta la casa del rancho Las Cruces. Sabe muy bien que cualquier palabra que ella diga la puede delatar delante de aquellas mujeres peligrosas y que ahora van a estar muy desesperadas. Suspiro profundo. Hizo como el mismo Antonio le dijo. Él muy tarde de la noche la llamo y le notifico que habían sufrido un ataque. Lo peor de todo le hicieron daño a una de sus sobrinas. Por lo menos ya Imelda se encuentra en el hospital aunque tuvo la pérdida de su hijo. — ¡Malditas!— rumio la mujer— nada de esto se va a quedar así. Ella no era una persona de bien. Eso ya lo tenía muy claro, y por eso mismo no iba a permitir que esas mujeres dañaran lo único que tenía del hombre que tanto había amado. Volvió a tomar aire y entro por la cocina como siempre lo había hecho.

