Eleanor está en una oscuridad que no la deja ver el lugar donde se encuentra. El olor nauseabundo de lo que contenía el pañuelo con lo que la asfixiaron la tiene con ganas de vomitar. —Por… Favor— dice a duras penas. Ella trata de moverse, pero ninguno de sus miembros logra ni siquiera hacer un leve movimiento. A lo lejos ella escucha una acalorada discusión y por eso ella hace el mayor esfuerzo de someter a su cuerpo a su voluntad y concentrarse en lo que está sucediendo a su alrededor. —Ella está pálida— dice la voz fémina— y muy fría. Tal vez te pasaste con ese líquido. —Eso a ti no te importa— le recrimina una voz ronca que para Eleanor es conocida, pero no logra identificarla por estar tan mareada— ¡Me importa un carajo si se muere! Solo quiero destruir al maldito que me qui

