Decisiones bajo fuego El beso entre Sergei y Sofía había sido un punto de no retorno. Ambos lo sabían, pero ninguno lo mencionaba al día siguiente. La intensidad de su conexión era imposible de ignorar, y aunque ambos intentaban enfocarse en la amenaza que se cernía sobre ellos, el recuerdo del momento compartido seguía presente como una llama que no podían apagar. La reunión Alexander convocó a una reunión en su despacho, donde estaban Dimitri, Sergei, Sofía y, por supuesto, Emma, cuya presencia ahora tenía un peso simbólico: la vulnerabilidad de su embarazo añadía urgencia a cada decisión que se tomaba. —Tenemos información nueva sobre los movimientos de nuestros enemigos —comenzó Alexander, con su tono severo y autoritario—. Están organizando un ataque coordinado, y sospechamos que

