Decisiones y secretos La luz del amanecer apenas comenzaba a colarse por las cortinas de la pequeña habitación de la posada. Sofía estaba inquieta, incapaz de conciliar el sueño después de lo sucedido con Sergei la noche anterior. Su mente era un torbellino de emociones y pensamientos, y aunque intentaba convencerse de que no significaba nada, su corazón la traicionaba. En la habitación contigua, Sergei se había levantado temprano. Estaba sentado en una silla frente a la ventana, mirando hacia el horizonte con una expresión sombría. Dimitri entró sin golpear, con su típica actitud despreocupada, pero su tono esta vez era más serio. —¿Dormiste algo? —preguntó Dimitri, cerrando la puerta tras de sí. Sergei negó con la cabeza, pero no apartó la vista del paisaje. —No hay tiempo para dorm

