Más cerca del abismo El motor del nuevo vehículo rugía suavemente mientras atravesaban caminos secundarios, alejándose del peligro inmediato. Sofía miraba por la ventana, viendo cómo los árboles y sombras pasaban en un borrón. Sin embargo, su mente estaba atrapada en el beso de Sergei. Sus labios todavía ardían con el recuerdo, y su corazón latía con fuerza al pensar en lo que aquello significaba. —¿Por qué tan callada? —preguntó Dimitri desde el asiento del copiloto, rompiendo el silencio. Sofía lo miró, sorprendida. —¿Callada? Solo estoy… procesando. Dimitri arqueó una ceja, claramente no convencido, pero decidió no presionarla. En cambio, se volvió hacia Sergei. —Tenemos que planificar nuestros próximos movimientos. Están rastreándonos más rápido de lo que esperábamos. —Lo sé —re

