Lía sacó del sobre marrón unas instantáneas donde se veía a Erika abrazada frente a un edificio con un joven moreno de perfectos rizos. Camilo soltó una carcajada llena de su gran amargura. —Quién lo creería, detrás de todo esto estaba mi primo —repitió—. Y seguramente todo esto que planeó no fue para destruir a Oliver, sino a mí. Sabía que me iba a perjudicar si terminaba mi sociedad con Oliver, que la empresa iba a quebrar y que yo… que yo… me quedaría en la nada. Camilo llevó sus manos estresadas por su perfecto cabello peinado hacia atrás. Lía fue pasando las instantáneas, donde veía a la pareja besándose o sonriendo. Aquel hombre que se mostraba perfecto, que una vez la saludó estando con otra mujer, aquel rostro moreno que se mostraba inofensivo, que se mostraba preocupado

