Lía estaba revisando los anillos de compromiso, pero le parecía que eran muy femeninos. Finalmente, el dependiente le mostró un anillo bañado en oro blanco que se veía sobrio, podría ser tanto de hombre como mujer. Parecía ser dos ramitas que se entrelazaban y las hojas tenían incrustaciones de diamantes. —Oh, me veo pidiéndole matrimonio con este anillo —soltó Lía. El joven que la atendía respingó las cejas. —Con este anillo ningún hombre se negaría a su petición —susurró el dependiente como si le acabara de contar un secreto. Maura y Lía sonrieron con emoción. —Entonces me lo llevo —informó ella. —Puedes hacerle un camino con rosas de pétalos rojos y velas —dijo Maura mientras el dependiente empacaba el anillo—, que parezca una cena romántica, pero cuando llegue el momento,
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


