Aquellos ojos gateados la veían tan fijamente que se acomodó en el sillón, incómoda. —Es que… tú hablabas con Erika y yo sabía que ella ocultaba algo —empezó a decir con nerviosismo—. Y Camilo llegó un día aquí, buscándote, quién sabe con qué intención. Bueno, lo que estoy segura es que quería hacerte daño. Estaba furioso por la polémica y diciendo que le estábamos destruyendo su vida. Sentía que estaba pasando algo que no estábamos viendo y decidí averiguarlo, así que me reuní después con él para poder sacarle la verdad y fue así como me enteré de que Erika estaba detrás de todo. Y lo de Thomas ya me lo dijo él cuando me buscó. Pero te lo juro, solo nos hemos visto esas tres veces, nada más. Las manos de Lía habían comenzado a sudar y le picaban. Oliver seguía permaneciendo en silen

