Max ¡Hijo de puta! Una vez más Maximiliano nos tendía una trampa, y nosotros caímos por estúpidos. Una vez más se salió con la suya. Esta cena fue más planificada que un plan de guerra. Nos llamó a Julieta y a mí para encajar más profundo sus sucias garras de demonio en nuestras vidas. Sabía que no estaba convencido con la historia que le inventé de los padres de Julieta, y cuando él sospecha de algo o no está contento con los resultados, comienza a cavar en el hoyo como un sabueso. Y mi pobre hermana, solo la hizo ir para refrescar su mente de quien es él y el poder que tiene sobre nosotros. Seguramente alguien de la empresa le había ido con el chisme de que Carla realizaba y llevaba el control de la mayoría de las tareas que debe realizar el director. Entre los dos estábamos haciend

