ITZEL LEÓN
Ese imbécil cree que va a poder conmigo. Me las va a pagar, va a suplicarme de rodillas, lo sé. Me sentí humillada. Por más placer que sentí, que él me obligara a llamarlo amo y a suplicar me ocasionó la rabia más grande del mundo.
Cuando todo terminó, le pedí que se fuera. Ese contrato no dice por ninguna parte que debemos dormir juntos. Eso no va a pasar, y mucho menos después de que me hizo suplicarle.
Entré al baño por un largo rato, no quería salir y encontrarme con el idiota de Lombardía aún en la habitación. Así que limpié bien mi cuerpo y, aunque aún tengo sus marcas sobre mi piel, no quiero pensar en él ni en lo que me hizo sentir al obligarme a someterme a él.
Después de la ducha más larga de mi vida, salí envuelta en la toalla de baño y suspiré al ver que él obedeció y se marchó. Comencé a acomodar la habitación, cambié las sábanas y recogí los juguetes que él sacó de su lugar. Los limpiaré y desinfectaré luego, ahora lo único que quiero es descansar, porque para la próxima me toca a mí ser la que manda, y él será el que suplique esta vez.
Después de acomodar toda la habitación, me coloqué mi pijama y entré a la cama. No quiero pensar más en lo que ahí acaba de pasar, puesto que eso me genera más rabia y ganas de ir a buscar a ese idiota y azotarlo como se lo merece.
Entré a mi cama y me relajé, olvidándome del mundo y del imbécil de Bryan Lombardía. Ya me desquitaré con ese idiota después.
Aunque, a mitad de la madrugada, un pensamiento malicioso me despertó. Sonreí con tan solo imaginarlo, así que, mucho antes de que el sol saliera, yo salí de mi cama y me arreglé lo más sexy que pude. Cubrí mi ropa con una gabardina negra, guardé en mi bolso algunos juguetes que necesitaría y luego abandoné mi departamento con las llaves de mi auto en mis manos.
Bajé al departamento con una gran sonrisa en el rostro, a pesar de que hacía frío y que era tan temprano que no había nadie más que los vigilantes del edificio, a los cuales saludé cuando salí rumbo a mi objetivo.
Cuando llegué al edificio del señor Lombardía, dije que era su novia, que había llegado de viaje y que quería sorprenderlo. Una gran mentira, por supuesto, pero los vigilantes no lo saben.
Ellos me dejaron pasar con la condición de no decir que fueron ellos los que permitieron el acceso si era descubierta por alguien más o si mi supuesto novio se molestaba porque me dejaron entrar, así que prometí no decir nada.
Por supuesto, ellos, al pensar que soy la novia del señor Lombardía, supusieron que yo tenía llaves del departamento. Nada más lejos de la realidad, pero debía improvisar, ya que de niña aprendí muchas cosas, entre ellas cómo abrir una puerta con un alambre y un gancho para el cabello. Demoré un poco, pero lo conseguí. Entré al departamento y luego cerré la puerta detrás de mí.
—Qué pésimo sistema de seguridad posee, señor Lombardía —murmuré para mí misma y comencé a detallar el departamento.
Al parecer, antes de dormir, Bryan tomó algunos tragos porque sobre la mesa dejó una botella de whisky destapada y un trago a medio beber. Así que yo también me serví un trago y busqué la habitación de mi objetivo sin hacer nada de ruido. Abrí varias puertas antes de encontrarlo, y lo hice: lo encontré profundamente dormido.
—Duerme como estrella de mar, señor Lombardía, pero es mejor para mí —con cuidado y sin hacer ruido, saqué de mi bolso un s*x Bondage Restraints para inmovilizar a mi presa.
Con cuidado, aseguré primero las manos de Lombardía a la cama y luego las piernas. Posteriormente salí a revisar su cocina. Necesito un poco de hielo para poder divertirme con el señor Lombardía. Cuando volví a la habitación con el hielo, encontré al señor Lombardía igual que como lo dejé.
—Sí que tienes el sueño pesado —me terminé mi trago de whisky y, aprovechando que el señor Lombardía tenía un minibar en su habitación, me serví otro trago.
Esperé por más de una hora. El hielo se estaba derritiendo, así que decidí ser yo quien despierte al señor de piedra, ya que él no parecía tener la intención de despertarse. Tomé uno de los hielos que quedaban y lo coloqué en su ombligo. Pasaron unos segundos y el señor Lombardía parecía que no despertaría, pero unos segundos después comenzó a moverse, bueno, a intentar hacerlo. Pero al no conseguirlo, abrió los ojos muy asustado.
—¿Qué demonios? —Bryan terminó de abrir los ojos y, al ver que no puede moverse ni salir de la cama, observó la razón, pero como está oscuro, aún no logra verme.
—Creí que nunca despertaría, señor Lombardía —al escuchar mi voz, me buscó por toda la habitación, así que encendí la lámpara al lado de mí y sonreí cuando su mirada se centró en mí. Tomé mi trago de whisky de un solo golpe.
—¿Qué haces, Itzel? —pude ver en los ojos del señor Lombardía que temía lo que yo pudiera hacerle. Después de todo, no puede escapar, está totalmente bajo mi dominio y no hay nada que él pueda hacer para cambiar eso.
—No tiene nada que temer, señor Lombardía. Vine a divertirme, y eso es lo que haré —mi sonrisa fue calmada y sin una pizca de duda. Me voy a divertir con el señor Lombardía, le guste o no.
Aunque debo admitir que él no se ve nada contento. Supongo que no esperaba que yo llegara tan temprano a desquitarme de él, y mucho menos que entrara a su departamento sin necesidad de que él me dejara entrar. Ya que para mí fue una sorpresa que llegara a mi departamento la noche anterior, para él también debía de serlo que yo entrara a su departamento. Es hora de jugar y me voy a divertir muchísimo.