—Cielos mi señora es lo más romántico que he escuchado en toda mi vida… a mí se pusieron llorosos los ojos e inmediatamente mi vista se tornó de rojo… sin querer comencé a derramar lágrimas… porque aún lo amaba con todo mi corazón.
—Perdón… es que cuando pienso en Adam me debilito por completo.
—Tranquila mi señora… pero pienso que deberíamos hacer ese viaje… ¿Que pistas tenemos?
—La verdad casi nada porque recuerdo que venían de Hungría, pero las monedas de oro que entregaban tenían el escudo de Transilvania.
—Pues esos dos lugares serían los primeros de la lista ¿No cree?
—¿Estas segura de esto? Yo nunca he salido de estas tierras…
—Yo tampoco, pero usted merece ser feliz… ha pasado mucho tiempo y usted no ha logrado enamorarse de nadie ni siquiera de su ultima pareja, yo he sido su compañera fiel pero no quiero que si algún día me enamoro usted quede sola…
—Has sido la compañera más leal que pude haber deseado mi pequeña Uzi. Era increíble que esta chica que se había quedado en los diez y ocho años para toda la eternidad… me había hecho entrar en razón. Asi que manos a la obra y ella preparo las maletas porque salíamos en el primer tren de la madrugada. Eran tierras nubladas asi que nuestras vidas estaban seguras. El sol no nos quemaría ademas tratábamos de viajar en trenes completamente herméticos. Cuando llegamos a Hungría me sorprendí de que aun contaban con imponentes castillos… decidí comprar un diario para revisar las noticias locales y ponerme al día. Pero no encontré nada relevante, solo que cerca de la calle donde estábamos se encontraba la biblioteca nacional y ahí seguramente investigaría un poco de la historia de los lugareños. Caminamos por veinte minutos en línea recta hasta que encontramos el lugar… no hablábamos el idioma asi que saludamos con movimientos de cabeza. Nos movilizamos al sector histórico y tomamos varios libros…
—Mire mi señora este libro habla del castillo Kovacs.
—¿Qué?? Me exalte y camine rápidamente para ponerme a la par de Uzi… el bibliotecario nos observaba detenidamente mientras las dos leíamos el libro… nos dimos cuenta como la hermandad Kovács fue expulsada de esas tierras porque se trataba de una familia que practicaba el vampirismo y fueron los responsables de muchas muertes…
—¿Entonces no están aquí verdad? Uzi me miraba con decepción y yo solo respondí tristemente…
—Parece que no… y venimos en vano. Pero cuando levantamos la vista teníamos al bibliotecario frente a nosotras… ¡Dios señor que susto nos sacó! Sabía que no podía entenderme, pero se lo dije espontáneamente. Él nos sonrió y con un lápiz señaló el castillo entonces nosotras afirmamos y tomo una hoja de papel y comenzó a trazar un camino, prácticamente nos estaba haciendo un mapa. Entonces yo le entregue unas cuantas monedas de oro… las cuales se negó a tomar…
—Insisto… le dije y se las volví a ofrecer con una sonrisa… pero él se rehusó a recibirlas… solo afirmo con la cabeza y señaló hacia la puerta… asi que nos dimos cuenta de que era el momento de partir. Salimos tranquilamente ero todavia cargando nuestras maletas, no había duda de que teníamos que conseguir un hospedaje, pero los trazos del bibliotecario nos describía que solo estábamos a cuatro cuadras del castillo asi que decidimos caminar… llegamos notablemente agotadas y nos paramos frente a las inmensas compuertas…
—Mi señora… creo que fue mala idea venir hasta acá… parece que no hay nadie… pero las compuertas comenzaron a abrirse frente a nosotros… asi que entramos con mucha desconfianza, pero nos ganó la curiosidad… a quien podíamos encontrar adentro… al ingresar en una inmensa sala todavia no mirábamos a nadie por ningún lado, pero Úrsula se quedó fría y muy impactada cuando miro atrás de mi…
—¿Qué pasa mi pequeña? Entonces ella señalo lo que estaba detrás de mi… me voltee y me sorprendí mucho al observar una pintura de una dama que tenía mi rostro… tenía el mismo vestido blanco de encaje que use la noche de mi compromiso con Adam…
—Mi señora esa es usted y se ve realmente hermosa.
—¡Bienvenida!! A tu humilde morada mi bella Isabel… un Abel vestido muy refinado salía de la penumbra.
—¿Abel eres tú?? Yo señalando el cuadro pregunte… Acaso ¿Esa soy yo? Nos acercamos y nos dimos un cariñoso abrazo…
—¡Claro que soy yo! Y esa dama del cuadro por supuesto que eres tú mi hermosa Isabel. Me da mucho gusto verte… pensé que nunca te volvería a ver…
—Si perdón, pero la verdad me costó mucho darme cuenta de que tenía que buscar a mi prometido…
—Mmm, pero temo que has llegado un poco tarde para eso… porque la verdad Adam ya no existe más en estas tierras… Yo sentí desmayarme y Úrsula me detuvo casi en el aire…
—Mi señora ¿Se encuentra bien?
—No la verdad nooooooo… y mis lagrimas se deslizaban por mis mejillas… ¿Por qué me costó tanto reaccionar?
—Él te espero por años Isabel y pintaba tu cuadro con tanto esmero… esperando darte una grata sorpresa. Pero tú nunca llegaste asi que el emprendió el viaje en tu búsqueda, pero cuando regreso a tus tierras ya te vio acompañada de un joven empresario que te tomaba de la mano y tú te reías a carcajadas…
—¿Entonces el regreso a Noruega? No lo puedo creer… ¿Un empresario? Pero esa relación duro poco y no era algo exclusivo, no sé porque Adam no lo pudo identificar…
—Tal vez fueron los celos de verte feliz mientras el sufría por ti… el me entregaba un pañuelo y yo limpiaba mi rostro… después varios vampiros del servicio se acercaron con copas… por su olor sabía que se trataba de sangre de humanos… nos ofrecieron las bebidas y nosotras los disfrutamos sin dudarlo.
—Realmente me siento terrible Abel, pero ¿Podrías dejarnos pasar la noche aquí? Te prometo que mañana partiremos de regreso a nuestras tierras.
—Tranquila la verdad no tengo prisa porque se vallan… me encantaría tenerlas aquí como mis invitadas… él nos miraba seductoramente y pude identificar que seguía siendo el mismo pica flor de siempre… pero Uzi lo miraba con la boca abierta… totalmente seducida por el físico de mi flamante cuñadito.
—Pero ¿Qué fue lo que paso con Adam? Termina de contarme por favor…
—Bueno Acompáñenme a cenar… ¡Lleven el equipaje a las habitaciones! Les ordenaba a sus empleados del servicio… caminábamos juntos mientras el seguía hablando… Nada Adam cayo en depresión por tu abandono y eso lo llevo a tomar una drástica decisión y como ya te dije el decidió ya no seguir existiendo en estas tierras… nos llevaron a un inmenso comedor y nos sirvieron unos jugosos hígados de vaca, pero yo no podía comer, no podía beber y casi no podía hablar… Uzi se dio cuenta y ella solo pidió permiso para retirarnos a las alcobas…
—Si perdone señor Abel… ¿Nos pude dirigir alguien? Debo acostar a la señora Isabel… ella no se encuentra bien… disculpe tuvimos un largo viaje y esa noticia como usted lo sabe es bastante perturbadora.
—Llámame Abel muñequita… entonces el aplaudió y dos mucamas nos extendieron las manos mostrándonos el camino. Caminamos por largos pasillos hasta que llegamos a la habitación entonces le pedí a Uzi que se quedara conmigo… ella acepto sin dudarlo y nos acostamos a dormir en la misma cama. Horas después hasta con el sueño más profundo pude escuchar una voz…
—Pero que gran premio me estoy llevando jajajaja dos por uno… ¡Increíble!! Pero después se escucharon unos pasos… entonces Abel salió de nuestra habitación cerrando la puerta lentamente.