Adam insistía en acercarse asi que lo aparte bruscamente de mí y el casi atravesó la pared del armario. Pero solo se puso de pie y amarro su bata. —¡Si que eres fuerte! Me impresionas Isabel, veo que si sabias defenderte desde un principio. —Si marica mientras tu lees mentes yo tengo fuerza descomunal… ¿Contento? Y lo mire desafiante. —¿Marica? Acaso ¿Me has llamado afeminado? —Adiós imbécil… no volverás a correrme de tu estúpido castillo nunca más. Entonces yo abri la puerta para salir de su inmunda presencia. —¡Detente Isabel! Ni creas que te iras asi después de faltarme el respeto. —¡Me importa una mierda! Me has dicho ¡LARGATE! Un sin número de veces… asi que señor sus deseos son ordenes… ¡ME LARGO!! Uzi nos vamos… regresaremos a Noruega… ¿Uzi? Entonces me asome por el ventanal y

