Cuando la puerta de vidrio se cerró detrás de él, Rubí pegó un pequeño salto y juntó sus labios con fuerza para que estos no dejaran escapar un ruido. —Has estado nervioso incluso antes de que comenzáramos a desnudarnos —indicó Cyrus, tomando la mano del hombrecito para correrlo un poco. —Bueno... Tal vez solo me puse a pensar —murmuró, con sus ojos vagando por todos lados, menos en el atractivo hombre, fuerte y viril, completamente desnudo frente a él. —No es necesario que hagamos nada hoy si no te sientes preparado —aseguró Cyrus, encendiendo el agua, utilizando su cuerpo como escudo mientras regulaba la temperatura de esta. —No se trata de eso —se apresó a contestar y mordió nerviosamente su labio inferior. —Entonces, ¿de qué se trata, bebé? —preguntó con dulzura, volviendo a atrae

