Cuando Miranda dijo que el tren ejecutivo de la compañía era peligroso no lo tomé tan en serio, sólo pensé que se trataba de ella siendo exagerada y alarmista. No imaginé o esperé que fueran unos hijos de puta nivel súper saiyajin de una manera tan literal. Ahora mismo lo confirmo. La vieja rubia y pintoreteada que tengo en frente me mira bajo sus largas pestañas, tiene un moño de peluquería bien alto con algunos mechones cayéndole, es una señora hermosa, pero su actitud de mierda empaña cualquier atractivo. —Una pasante a cargo de toda el área de redes, insólito —Habla fuerte, con desdén— ¿Dónde está la trabajadora fija del área? Viene acompañada de una afroamericana que parece ser su asistente. La muchacha me mira seria, trae una actitud parecida a la de su jefa. Es bastante incómod

