A las siete de la noche ya estoy en casa ayudando a la abuela con la cena. Al parecer el primo Richard vendrá a comer con nosotros, traerá a Saúl, su único hijo. Siempre se me ha hecho chistoso verlo con un niño pequeño y tremendo correr de un lado a otro. —¿Sophie no vendrá? —pregunto sólo para curiosear. Sé que en donde esté Richie nunca jamás estará ella. Creo que tuvieron graves problemas de hermanos en el pasado y que ahora se odian. No lo sé, sólo estoy siendo una chismosa. —Estás de chiste ¿no? —se ríe. —¿Por qué no se hablan? El timbre suena y eso corta la onda chismográfica. ¡Rayos, que oportuno! —Yo abro. —aviso. Mi celular está dentro de mi bolsillo trasero y no para de vibrar, no sé si son llamadas o mensajes pero no lo sacaré hasta que comamos, quiero ingerir ese deli

