La tención en casa de Samantha subía, William, Alberto y Nelson hacían todo para encontrarla, y de repente un teléfono sonó. — ¿Si?—Nelson no reconocía el número, pero contesto de inmediato. — ¿El señor Paolo González?— aquello parecía una broma, pero luego todo en su mente se aclaró, puso el celular en alta voz, y le pidió los demás que hicieran silencio. Cuando Samantha le pidió a Nelson que la ayude con algunas otras cosas, fuera de lo de ser detective, le inventaba nombre, así por así, ya que decía que no quería siempre la ayuda de Nelson, y en broma le inventaba nombre. De inmediato se dio cuenta de que ella lo había contactado, se sintió aliviado, nunca dudo de la inteligencia de esa mujer. — Si, el habla — trato de parecer lo más despistado posible. — Tenemos a la señor

