Ella había llegado a donde Alberto, pero este se encontraba solo, William no estaba con él allí. — ¿Dónde está? — pregunto ella mirando a los lados, sin encontrarlo allí. — No está aquí. — Así, no me digas — dijo ella a la manera más sarcástica. — Te mando esto — dijo él, entregándole la carta que William había redactado para ella. — ¿Qué es esto? — Un, pastel, fíjate tú — comento él tratando de cobrarse sus sarcasmos. — Estúpido — soltó ella un tanto molesta. — Lo mismo digo — le dio de palmaditas en el hombro — No entiendo que paso con William. Dijo que ya no quería que te involucraras más en este caso. — ¿Cómo dices? — Mira amiga. Tengo que irme, pero sé que él te explicara algo no sé, te entrego la carta, tú y él vean como se las arreglan, y que paso con u

