—Tom… Te amo —musito Marion, con su mano entrelazada junto a la de Tom, mientras escuchaban música acostados sobre la cama. Tom giró su rostro y le sonó con suavidad. —Yo también te amo, Marion. Ya iban para los tres meses de relación, y realmente estaban bien, siendo solamente dos enamoradizos, que tenían citas en el cine, en el parque o en simplemente pasaban tiempo en las habitaciones del otro, Tom ya había conocido a los padres de Marion, y ellos estaban contentos con él, ya que habían notado que era un buen chico y tenía buenas intenciones con su hija, por lo que dejaban que ella lo llevara a casa. Tom lo tenía todo con Marion y eso lo hacía feliz. —Realmente, no puedo creer que luego de que casi te atropello, ahora estemos acostados en tu habitación —Marion rió al recordar cómo e

