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872 Palabras
El sol pegaba fuerte en la feria que estábamos recorriendo con Emilia, Camilo y el pibe. ¡El lugar estaba a puro ruido y movimiento! Música a todo volumen, puestos llenos de gente y un ambiente bien vibrante. De repente, entre la multitud, Emilia divisó a alguien conocido. ¡Era Manuel, un excolega con el que había tenido algunos encontronazos en el laburo! Ese encuentro de sorpresa dejó a Emilia re tensa. Recordaba la mala onda que había tenido con él en su trabajo anterior. No tenía idea si él también la había visto entre tanta gente. Camilo y el pibe estaban re a lo suyo, disfrutando de la feria, charlando con los vendedores. Pero notaron cómo Emilia cambió la cara, estaba re distraída y preocupada. Camilo, re atento, le preguntó a Emilia: "¿Qué onda? ¿Estás bien?" Emilia, intentando disimular su incomodidad, dijo: "Sí, solo me sorprendió ver a alguien que conozco." El pibe, curioso como siempre, quiso saber: "¿A alguien conocido? ¿Podemos saludarlo?" La atmósfera se puso tensa. Emilia no sabía si encarar a Manuel o hacerse la boluda y seguir. Camilo, notando la incomodidad de Emilia, tiró: "Quizás deberíamos seguir recorriendo y después hablamos de esto." Aunque Camilo propuso eso, Emilia estaba en un dilema. Por un lado, quería evitar líos, pero por el otro, hacerse la desentendida también le jodía. El pibe, notando el clima pesado, dijo preocupado: "¿Qué onda? Algo pasa, se siente raro." Emilia, tratando de calmarlos, les dijo con una sonrisa forzada: "No, todo bien. Solo fue un encuentro inesperado." A pesar de sus intentos por seguir adelante, la presencia de Manuel en la feria le hacía el día re complicado a Emilia. No sabía si encararlo o dejarlo pasar para no arruinar la salida con su familia. Esa incomodidad estaba cortando el rollo, ponele. La tensión crecía y Emilia trataba de armar cómo encarar la situación sin arruinar el día para todos. --- Seguíamos explorando la feria con Emilia, Camilo y el pibe tratando de dejar atrás el rollo con Manuel. Pero, a pesar de la onda festiva, se sentía esa incomodidad en el aire. Recorrimos los puestos repletos de luces y nos detuvimos para ver las artesanías locales. Pero Emilia estaba a full nerviosa, re llena de recuerdos de antes. Camilo, que siempre capta todo, se mandó con sutileza. "Emilia, ¿te pasa algo? No puedo evitar sentir que algo te está poniendo mal desde que viste a esa persona." Emilia soltó un suspiro. "Es Manuel, un excolega. Tuvimos algunos bifes y toparme con él me trajo malos recuerdos." Camilo re empático asintió. "Entiendo. ¿Querés que lo encaremos juntos o mejor evitamos?" El pibe, que siempre ve el lado bueno, tiró: "¿Y si ahora es re piola y todo cambió?" Emilia se rió con la mirada más positiva. "Ojalá, pibe. La gente cambia, ¿no?" Seguimos caminando por la feria, pero el encontronazo con Manuel seguía en la cabeza de Emilia. Cuando nos metimos en una presentación de música en vivo, trató de relajarse y disfrutar. Pero la vida te da revancha, ¿no? Nos topamos de nuevo con Manuel en el medio de la feria. Esta vez, no había forma de escapar. Nos vimos de frente y Manuel tiró una sonrisa medio incómoda. Camilo, que quería bajarle la tensión, dijo: "Hola, Manuel. ¿Cómo va todo?" Manuel, re sorprendido, contestó re buena onda: "¡Qué locura encontrarlos acá! Bien, gracias." Emilia, tratando de no armar lío, dijo con cuidado: "Hola, Manuel. ¿Cómo te ha ido desde la última vez?" Manuel, sintiendo la tensión, trató de relajar todo. "Bueno, todos cambiamos, ¿no? He tenido unos cambios buenos en mi vida." El pibe, que no tenía ningún drama, preguntó: "¿Cambios piolas?" Manuel sonrió y dijo que sí. "Sí, cambios buenos. Aprendí cosas y traté de ser mejor persona." Camilo, que siempre capta todo, dijo re sincero: "Qué bueno escuchar eso, Manuel. Todos estamos en ese viaje, ¿no?" La situación tomó un giro raro cuando Manuel propuso algo re inesperado. "Miren, capaz nuestro pasado fue denso, pero ¿qué les parece si nos sentamos y charlamos? Tal vez podamos tirar buena onda." Emilia, sorprendida, miró a Camilo en busca de señales. Él asintió con una mirada que decía "dale, ¿por qué no?" La familia aceptó la invitación de Manuel. Nos sentamos en una mesa y charlamos, y esa tarde pasó de ser pesada a una oportunidad de cerrar un capítulo. La onda cambió, viste. Manuel parecía re pillo para dejar el pasado y la familia también se abrió a la posibilidad de una onda nueva. Esa tarde, que arrancó con un quilombo, terminó siendo un paso adelante para Emilia, Camilo y el pibe. La feria se transformó en testigo de un momento que va a quedar en la historia. Al despedirnos de Manuel, Emilia tiró: "A veces, las sorpresas te llevan a lugares insólitos. ¿Quién pensaría que terminaría así?" Camilo la abrazó. "La vida siempre te sorprende. Hay que estar abierto a cualquier vuelta." La familia volvió a casa re unida y con otra página más en su historia, llena de aprendizaje y oportunidades de crecer. ---
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