Si alguna vez Helena y Pato pensaron que su reconciliación y su reencuentro iba a hacer normalmente caótico, estaban equivocados, pues era extremadamente caótico, tan caótico que las destrucciones de la segunda guerra mundial se quedaban cortas. Pato sintió una enorme preocupación al ver la sangre de Amanda que estaba sobre el suelo. No sabía cómo reaccionar, tenía que pensar rápido y con cabeza fría antes de llamar al número de emergencias. Helena vio a lo lejos que Pato se estaba comportando de una manera extraña, estaba callado y aun no hacía la llamada al número de emergencias. Se acercó a él y se agachó a su lado. Pronto había entendido el porqué su marido no había dicho ninguna palabra al respecto. Sintió que había cometido el peor de los pecados, quitarle la vida a alguien. — ¿

