Ella lo mira furiosa, fuera de si. –Mejor que aproveches el tiempo con ella, porque te juro que los dos la van a pasar muy mal. –No me amenaces, Lorena. –Serio. –No te estoy amenazando, es una realidad. – ¿Qué hiciste? –Nervioso. –Ya vas a ver. Trato de tranquilizarse pero los nervios era tan mayor que tiro las flores que tenia en su mano y volvió al auto para volver al estudio. Diana termino antes que de costumbre, cuando salio abrió los ojos como platos. –Facundo. –Sorprendida. – ¿Qué haces acá? –Tome el primer avión que encontré. –Sonríe. –Te extrañaba. –Pensaba que ibas a quedarte hasta el viernes. –Si pero algo me hizo cambiar de opinión. –Cambia su expresión. Se acerca a ella y Diana da un paso hacia atras. –Vamos a casa. –Si pero todavía… –Vamos a casa te dije. –Enoj

