–No, no, no me duele. –Tímida. –Me gusto. Sonríen y la abraza. –Estoy pasando los mejores días, no quiero que se termine. –También yo pero tenemos tiempo hasta el viernes. –Animada. –Solo espero que pase todo rápido y te tenga solamente para mí. –Lo que deseo es que todo se calme y podemos estar tranquilos. –También yo. –Acariciando su espalda. Ella acuesta su cabeza en el pecho y cierra los ojos. Al otro día, era lunes y se levantaron temprano para el trabajo de Diana, ella n, ella estaba un poco intrigada con lo que le podía decir Tomas, aunque pensaba que no era tan grave. Desayunan rápido y aprovecha el tiempo para darse una ducha los dos. Después de media hora, entran al garaje y salen de la casa. – ¿No te olvidas de nada? –Por suerte no me olvido nada, todo esta en su lu

