Entrenamiento

651 Palabras
–Entonces vamos, lo quiero conocer. –Después, no seas impaciente. –Se ríe. –Ay dale, siempre me haces esperar. –Para un poco, no lo voy a ir a buscar. Marcos empezó a entrenar, le dio a la bolsa y Pablo lo ayudo a entrenarse. –Dale, dale. –Apurándolo. Puso las manos para que le de puñetazos. Se puso a alongar e hizo flexiones. Paso así toda la tarde hasta las cinco, se dio una ducha. –Bien campeón, lo hiciste muy bien. –Me tengo que ir. –Bueno, te espero a la noche, no me falles. Marcos salio corriendo del club y entro al auto. Diana tuvo una extensa jornada y tenia una escena más para terminar el día. El actor se acerco a ella y ensayaron la escena antes de grabar. Marcos ya estaba afuera del estudio y espero a que la señora terminara. Eran las seis y recién terminaron de grabar. Fue a su camarín y se cambio de ropa, al salir, su amiga estaba esperándola en el estudio. – ¿Esta afuera? –Puede ser, no puedo creer que estés ansiosa por un simple chofer, déjate de joder Salieron del estudio y Diana miro que Marcos estaba dentro del auto. – ¿Dónde esta? –Esta adentro. Se acercaron al auto y el salio. –Ella es Aldana, una amiga. – ¿Cómo te llamas? –Impresionada. –Marcos. –La saluda. –Mucho gusto. Diana se ríe y niega. –Bueno Aldana, me tengo que ir. Aldana reacciono y la mira. –Esta bien, después te llamo. –Se ríe. –Nos vemos. La mujer se va y el la mira a la señora extrañado. – ¿Qué? –Seria. –Nada, me pareció muy rara. Ella se ríe y asiente. –Si pero es muy buena, me cae bien. –Sonríe. –Te quería conocer apenas se entero. – ¿Le hablo de mi? –Si, es mi amiga, no me guardo nada. –Lo mira. – ¿Vamos? –Ah si, perdón. Le abre la puerta y ella entra al auto. El ya dentro, arranca el motor y acelera. Ella miro su pelo recién mojado. – ¿Fuiste a casa a darte un baño? Trato de no ponerse nervioso. –Si, estuve un rato y volví a salir. La mujer sonríe y lo mira desde el espejo. – ¿Cómo le fue? –Le pregunta a Diana. –Después de que usted entro al camarín, yo me marche. –Bien, un poco cansador a lo último pero todo salio bien. –Contenta. –Me alegro. –Sonríe. Llegan a la casa y estaciona el auto en el garaje. Entran a la mansión y Marcos se da cuenta de que no estaba su jefe. – ¿Y el señor? –Esta en el trabajo. – ¿De que trabaja? –Pensaba que mi marido te lo había dicho. –Lo mira. –Es abogado, bueno usted se puede retirar, a pasear un rato. – ¿Segura? –Si, cualquier cosa, me las arreglo. –Se sienta en el sillón. –Cumplió muy bien con su trabajo, vaya a hacer lo que quiera y espero que cumpla el horario de la cena. –Tenga por seguro que si, señora. Ella asiente y el agarra su mano, besándola. Una corriente pasó por los dos y sus cuerpos temblaron levemente. Diana le saco la mano rápidamente y aclaro la garganta. –Bueno, lo espero a la noche. La mira con intensidad y asiente, traga saliva antes de darle una ultima mirada y se aleja. Ella le devuelve la mirada cuando el se marcha y mira a un punto fijo. Apoya la cabeza en el respaldo del sillón y respira hondo. Marcos sale de la casa y no sabia lo que había pasado. Se sentía raro desde que entro a esa casa, más con esa mujer. Se llevo la mano a la cabeza y suspira. – ¿Qué esta pasando? –Piensa. Fue a dar una vuelta por el centro para despejarse. Diana fue a darse un baño y aprovecho a estudiar el guión de las próximas escenas en el jardín. El sueño la estaba venciendo a Diana, cerrando los ojos constantemente. No podía leer el guión y sacudió la cabeza para concentrarse. Escucho el sonido de un coche y se dio cuenta de que se trataba de su marido. A los minutos, el la estaba buscando. – ¿Diana? –Estoy acá. –Hablando fuerte desde el jardín. –Estoy en el jardín. –Hola amor. –La mira. – ¿Y Marcos? –Le di el permiso de salir, hizo muy bien su trabajo.  
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