–Entonces vamos, lo quiero conocer.
–Después, no seas impaciente. –Se ríe.
–Ay dale, siempre me haces esperar.
–Para un poco, no lo voy a ir a buscar.
Marcos empezó a entrenar, le dio a la bolsa y Pablo lo ayudo a entrenarse.
–Dale, dale. –Apurándolo.
Puso las manos para que le de puñetazos.
Se puso a alongar e hizo flexiones.
Paso así toda la tarde hasta las cinco, se dio una ducha.
–Bien campeón, lo hiciste muy bien.
–Me tengo que ir.
–Bueno, te espero a la noche, no me falles.
Marcos salio corriendo del club y entro al auto.
Diana tuvo una extensa jornada y tenia una escena más para terminar el día. El actor se acerco a ella y ensayaron la escena antes de grabar.
Marcos ya estaba afuera del estudio y espero a que la señora terminara.
Eran las seis y recién terminaron de grabar. Fue a su camarín y se cambio de ropa, al salir, su amiga estaba esperándola en el estudio.
– ¿Esta afuera?
–Puede ser, no puedo creer que estés ansiosa por un simple chofer, déjate de joder
Salieron del estudio y Diana miro que Marcos estaba dentro del auto.
– ¿Dónde esta?
–Esta adentro.
Se acercaron al auto y el salio.
–Ella es Aldana, una amiga.
– ¿Cómo te llamas? –Impresionada.
–Marcos. –La saluda.
–Mucho gusto.
Diana se ríe y niega.
–Bueno Aldana, me tengo que ir.
Aldana reacciono y la mira.
–Esta bien, después te llamo. –Se ríe. –Nos vemos.
La mujer se va y el la mira a la señora extrañado.
– ¿Qué? –Seria.
–Nada, me pareció muy rara.
Ella se ríe y asiente.
–Si pero es muy buena, me cae bien. –Sonríe. –Te quería conocer apenas se entero.
– ¿Le hablo de mi?
–Si, es mi amiga, no me guardo nada. –Lo mira. – ¿Vamos?
–Ah si, perdón.
Le abre la puerta y ella entra al auto.
El ya dentro, arranca el motor y acelera.
Ella miro su pelo recién mojado.
– ¿Fuiste a casa a darte un baño?
Trato de no ponerse nervioso.
–Si, estuve un rato y volví a salir.
La mujer sonríe y lo mira desde el espejo.
– ¿Cómo le fue? –Le pregunta a Diana. –Después de que usted entro al camarín, yo me marche.
–Bien, un poco cansador a lo último pero todo salio bien. –Contenta.
–Me alegro. –Sonríe.
Llegan a la casa y estaciona el auto en el garaje.
Entran a la mansión y Marcos se da cuenta de que no estaba su jefe.
– ¿Y el señor?
–Esta en el trabajo.
– ¿De que trabaja?
–Pensaba que mi marido te lo había dicho. –Lo mira. –Es abogado, bueno usted se puede retirar, a pasear un rato.
– ¿Segura?
–Si, cualquier cosa, me las arreglo. –Se sienta en el sillón. –Cumplió muy bien con su trabajo, vaya a hacer lo que quiera y espero que cumpla el horario de la cena.
–Tenga por seguro que si, señora.
Ella asiente y el agarra su mano, besándola. Una corriente pasó por los dos y sus cuerpos temblaron levemente. Diana le saco la mano rápidamente y aclaro la garganta.
–Bueno, lo espero a la noche.
La mira con intensidad y asiente, traga saliva antes de darle una ultima mirada y se aleja.
Ella le devuelve la mirada cuando el se marcha y mira a un punto fijo.
Apoya la cabeza en el respaldo del sillón y respira hondo.
Marcos sale de la casa y no sabia lo que había pasado. Se sentía raro desde que entro a esa casa, más con esa mujer. Se llevo la mano a la cabeza y suspira.
– ¿Qué esta pasando? –Piensa.
Fue a dar una vuelta por el centro para despejarse. Diana fue a darse un baño y aprovecho a estudiar el guión de las próximas escenas en el jardín.
El sueño la estaba venciendo a Diana, cerrando los ojos constantemente. No podía leer el guión y sacudió la cabeza para concentrarse.
Escucho el sonido de un coche y se dio cuenta de que se trataba de su marido. A los minutos, el la estaba buscando.
– ¿Diana?
–Estoy acá. –Hablando fuerte desde el jardín. –Estoy en el jardín.
–Hola amor. –La mira. – ¿Y Marcos?
–Le di el permiso de salir, hizo muy bien su trabajo.