–Muy bien entonces, cumplió con su palabra y a esperar si se sigue portando así.
–Si, no es mal tipo, no lo veo como un irresponsable.
– ¿Estas cansada? Se te ve agotada.
–Si tengo sueño pero ahora no voy a dormir, tengo que estudiar unas escenas. –Suspira. –Mañana nos toca en los exteriores.
– ¿Cómo te fue?
–Muy bien, hice algunas escenas de varios capítulos, mañana tenemos que hacer las escenas en el exterior para completar algunos.
–Mañana será otro día, vas a tener otras energías.
Su marido entra a la casa y empezó a sonar su celular y Diana atendió la llamada.
–Hola Aldana. –Animada. –Te estaba por llamar.
– ¿Vos viste lo que es ese tipo? Es un bombón.
–Ay Aldana. –Se ríe. –Siempre lo mismo con vos.
–Por eso no me lo querías mostrar, mala. –Dice. –Es muy lindo, no tendría ningún problema si es mi chofer. –Bromea.
–Trabaja para mí solamente.
– ¿Viste? Ya te esta agarrando lo territorial, vos cuando no me decís nada, me decís todo y más cuando te pregunte de ese tipo, igual no te hagas problema, es para vos nomás, vos lo viste primero.
–Aldana. –La reta. –Por favor, soy una mujer casada.
– ¿Qué tiene que ver? Dale Diana, no te hagas la boluda.
Diana quedo pensando un par de segundos y sacude su cabeza, alejando esa idea de su mente.
–Deja de hablar tonterías.
–Bueno, vamos a ver si el piensa igual.
–Debe ser más joven que yo.
–Ay ahora la edad. –Se queja.
– ¿Me vas a hablar de otra cosa o solamente vamos a hablar de eso?
–Aguafiestas. –Bromea. –Bueno, si, mañana no voy a poder ir, tengo otras cosas que hacer.
– ¿A dónde vas?
–Tengo que ir al medico, no voy a llegar, ni tiempo voy a tener pero cuando llegues después de las grabaciones, voy a tu casa.
Era de noche y Marcos ya había cenado, lo mismo que el matrimonio. Leyó una parte que le faltaba del guión y se rindió por el sueño que tenia.
Marcos se fijo que todo estaba oscuro, salio de la habitación con un bolso y bajo las escaleras con cuidado, sin hacer ningún ruido.
Salio por el jardín para que no se escuchara el ruido de la puerta y salto la reja.
Empezó a caminar y freno el paso cuando llego a la parada del colectivo que lo llevaba al centro.
Después de unos minutos, vio que un colectivo se asomaba y le hizo seña para que pare. El conductor lo hizo y el subió al transporte.
Bajo del colectivo cuando llego a su destino y había mucha gente en el club. Entro con rapidez y se acerco a Pablo.
–Entra al vestuario a vestirte, dale.
Hace lo que le pide y ya vestido, entrena un poco más.
–Vamos eh, quiero que ganes campeón, sos el mejor. –Incentivándolo. –Yo se que lo vas a cagar a trompadas, no te muevas tanto que te vas a cansar a los primeros round, quiero que dures más de cuatro, ¿estamos?
–Si. –Poniéndose los guantes.
–Yo se que vas a ganar, tenes que estar concentrado, no te duermas.
El salta para mantenerse en calor y salen los dos al ring.
Marcos estaba un poco celoso pero sabia que hoy no tenia nada que perder. Se choco los puños con el oponente y el juez del partido dio la orden de comenzar la pelea.
Dio un paso atrás y se tapo la cara con los guantes, sintió un golpe en el estomago pero por suerte no era de gran impacto para hacerlo caer. Aprovecho el momento y le dio un puñetazo en la cara, haciendo que el oponente cayera para atrás. El réferi empezó a contar pero el hombre se levanto.
– ¡Dale, no te quedes ahí parado! –Grita Pablo. –Seguile pegando, no te quedes ahí, dale.
El hombre se levanto y Marcos le dio un golpe para desestabilizarlo pero lo había salvado la campana. Se sentó en una esquina y Pablo le dio un poco de agua.
–Lo estas haciendo bien, así te quiero ver. –Le dice. –Muy seguro.
El asiente y se levanta de su asiento. La campana vuelve a subir del segundo round y comienza la pelea.