Capítulo 8

661 Palabras
Pasaron dos round más, Marcos no se cayó al piso por ningún momento, se mantenía de pie. Pablo seguía gritándole como un loco. –Dale pégale, esta regalado. El oponente se preparo para darle un golpe fuerte pero Marcos lo esquivo, dándole un gancho y cae fuerte al piso. – ¡Bien campeón! Dale. –Grita Pablo. El réferi cuenta y el oponente no se levantaba. Siguió contando hasta que llego al diez y le levanto la mano a Marcos. Estaba contento y bajo del ring para festejar. –Yo sabía que ibas a ganar. –Contento. Estaba cansado, solamente quería que le entregara el dinero e irse. –La verdad que cumpliste muy bien. –Le entrega el dinero. –Acá tenes, lo que te prometí. –Gracias. –Lo agarra. –Te quiero en la otra semana eh, el sábado. –Esta bien. –Ahora vestite. El se va al vestuario y guarda la plata en el bolso. Se viste y sale. –Cuando pueda paso para entrenar. –Dale, sabes que te espero con los brazos abiertos. –Le da la mano y la estrechan. –Peleaste muy bien, como los viejos tiempos. –Gracias. Salio del club y camino hasta la parada del colectivo para volver a la mansión. Subió al colectivo. Pasaron unos minutos y bajo, camino despacio y entro a la casa. Subió las escaleras despacio y vio si la señora estaba durmiendo. La observo por un momento, su pecho subiendo y bajando tranquilamente. Se aleja de la habitación y va a la suya. Apoya la cabeza en la puerta y suspira. Estaba demasiado cansado y pone el despertador antes de dormir. Pasaron unos días, era viernes, todo estaba igual y normal como los días anteriores. Aunque Diana y Marcos estaban algo raros, ellos no podían dormir algunas noches, no querían aceptarlo pero había un lazo entre ellos.  Otra vez tenían que grabar escenas en el exterior, el despertador sonó y se levanto. Se dio una ducha rápida y bajo las escaleras. –Buenos días, señora Kahn. Ella lo mira y sonríe. –Buenos días Marcos, sentate aquí, no quiero volver a repetirlo. –Animada. El hace lo que le pide y se sirve el desayuno. – ¿Durmió bien, señora? –Quería saber. –Ayer se la veía muy cansada. –Si, estaba muy cansada, necesitaba dormir unas horas de corrido. –Tantas horas al día la cansa. –Si pero me gusta mucho. –Toma el café. –Aparte, lo difícil es grabar una tira pero la pasas bien. –Sonríe. –Ayer lo supiste en carne propia. –Si, más teniendo a una amiga como la suya. Larga una risa y asiente. –La verdad que si. Terminan de comer y a los pocos minutos salen de la mansión. El le abre la puerta y ella entra al auto. Tardo más en el camino porque donde tenían que grabar, era en otro lugar, mucho más lejos. Llegaron luego de dos horas y le abrió la puerta para que Diana saliera del auto. –Supongo que te van a dejar mirar las grabaciones. –No quiero molestar, señora. –Ayer no lo hiciste, eso si, a unas cuadras, vas a encontrar un lugar para comer cuando tengas hambre, podes hacer lo que quieras, las grabaciones terminan a la misma hora de ayer. El asiente. –Entendido, señora Kahn, no se preocupe. –Sonríe. Ella le devuelve la sonrisa y le da una mirada antes de irse. Diana se va a uno de los remolques donde seria su camarín. El se queda mirándola por un momento, había un brillo en su mirada, una mirada vivaz. Agito su cabeza y empezó a caminar para despejarse. Ella saluda a los que trabajaban ahí y entra al remolque, donde la esperaba la maquilladora. Marcos dio una vuelta por el predio y cuando dio media vuelta. Vio a Diana cambiada y maquillada para la escena. Para el, estaba muy hermosa, tenia el cabello suelto y planchado. Una sonrisa aparece en su rostro, sin darse cuenta, su corazón latía rapidísimo. Se sienta en el pasto y mira la escena que estaba montando con algunos actores. El se dio cuenta de que Diana se había equivocado. –Corten. –Mira a Diana. –Diana te salteaste una línea. Ella asiente y toma una bocanada de aire. –Si, lo se, lo siento. –Dijo Diana, desconcentrada. –Hagámoslo de vuelta, me equivoque.
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