CAPITULO LVIII. Scarlett. Llegamos a la clínica y no podía moverme, todo mi cuerpo estaba sumido en un dolor profundo, tanto en mi vientre como en mi pecho, yo sabía lo que había pasado y me dolía tan solo imaginar lo. El hombre que me trajo se bajo del auto y creo que entro a la clínica, a los pocos segundos siento la puerta abrirse y veo el rostro del hombre que me trajo. —La voy a alzar para ponerla en una silla de ruedas para que la puedan atender—asentí y apreté mis labios—me llamo Steven—cerré mis ojos por el dolor que me atravesó y asentí. —Llévame…rápido po-por fa-vor—iba a comenzar a llorar por el dolor. Me cargó y un dolor más fuerte me atravesó, tuve un impulso de pujar pero no lo hice, me coloco en la silla y corrió conmigo salía dentro, unas enfermeras se

