CAPITULO LVII. Scarlett. Abro los ojos de a poco y veo a Terrence lleno de sangre, los ojos los tiene hinchados, cortes en su labio y su ceja. —Amor… ¿puedes alzar más el rostro? —Asintió y levanto completamente su rostro—oh por Dios—de su nariz salía sangre y alrededor se acumulaba muchas sangre pero seca— ¿puedes hablar? —negó pero intento abrir la boca pero la volvió a cerrar. —Te…amo…—dijo y la puerta se abrió de golpe. Entro una mujer, unos hombres y Enrique, me encogí en mi asiento y quise que mi tío estuviera bien para que me sacara de aquí. — ¿Ya no eres valiente? —Me retó Enrique acercándose a mí y alzando mi cara con brusquedad— ¿ya no hablas? pues bien—rasgó la parte delantera de mi camisa y comenzó a tocarme sin piedad. Yo solo tragué seco e hice mi cabez

