Devora Llevar la pintura en la moto fue tan difícil como sería llevar todos los elefantes colgando de la telaraña, pero logré llegar sin ninguna caída. Una vez en la casa de Teresa tuve que colgarme de un árbol y hacer mi sonido de ave exótica para atraer la atención de Cookie porque ella haría el resto. Estaba nerviosa, sentía que mi manera de disculparme no sería suficiente. Dije muchas cosas de las que me arrepentía y moría por decirle lo que pasaba, pero cuando se asomó por el buzón se veía tan hermosa que me olvidé de todo. Pude resumirle mi gran discurso planificado, pero tampoco era como si le importara saberlo. El tiempo que pensé que usaríamos para hablar lo estábamos usando en quitar

