3. Ojalá fuera ella

1395 Palabras
Pov. Camille A veces desearía ser como Calypso, la hija del titán quien sabe qué, que vive en la isla quien sabe qué. Vivir sola, en una isla, con hombres que vienen y se van, nada serio. Sin duda su vida debe de ser muy fácil en esa isla. Pero en serio, ¿Quién no querría ser ella? Su vida debe de ser facilísima, o bueno, debió de serlo ya que recientemente en las clases de mitología donde al parecer todo es y fue real, la tal Calypso ya no está en su isla. En serio que desperdicio de potencial. Pero bueno, suficiente de hablar de ella. No me gusta que me roben la atención. - ¡Señorita Hurt!- La voz molesta de la maestra interrumpe mis pensamientos- ¿Escuchó algo de lo que dije?- Sacudí mi cabeza levemente alejando las fantasías que tenía en esa isla. -Uh...no- Dije sin importancia, no me importaban mucho mis calificaciones. Mi p**i siempre podría comprar a los maestros haciendo que me suban de nota. -Bueno- La maestra no parecer sorprendida con mi comentario- les decía que el viernes haremos una salida al Argo II: el legendario barco que ayudó en la más reciente guerra- Dijo la maestra emocionada. Muchos compañeros chillaron de la emoción y empezaron a hablar de eso entre ellos, a mí no me importaba y de hecho, me parecía patético. Mi p**i tenía más barcos y mucho más geniales que ese. -El barco está estacionado en Long Island por lo que el autobús nos llevará hacia allá- Continúa la maestra. Ugh, ¿Es que no se calla? - Ahora, habrán reglas: No podrán tocar absolutamente nada pues el barco aún funciona, y habrán varios semidioses cuidando que no roben ni toquen ni destruyan nada. ¿Semidioses? Eso sí captaba mi atención, mi sueño (o bueno, lo es desde qué pasó todo esto) era tener hijos con un semidiós para que mis hijos obtengan poderes y cosas cool de semidiós. Probablemente allí pueda captar la atención de uno y enamorarlo. Seguramente no será difícil pues soy la chica más popular y bella de la escuela...o bueno, lo era, ya que una tal Caly (raro nombre, lo sé) vino a la escuela y me robó el título. Hablando de la tal Caly, parecía muy emocionada en ir a ese viaje. Seguramente tenía la misma idea que yo pero no permitiré que me robe esta oportunidad. Pov. Caly (Calypso) -Estas bastante emocionada por el viaje- Me dice mi amiga Emilia mientras caminábamos a nuestros casilleros. -Uh...sí, ya sabes- Intento buscar una excusa ante mi emoción- siempre me emociona estar en contacto con la naturaleza y así- Dije como excusa. - ¿Ok? - Emilia frunce el ceño no creyéndose mi respuesta- ¿podemos hablar? - Pregunta recargándose en el casillero de al lado mientras yo sacaba mis cosas. - ¿De qué quieres hablar? - Pregunté buscando mi libro de matemáticas. -Tú nombre, ¿Me lo dirás algún día? - ¿De qué hablas? - Mi corazón empieza a latir rápidamente por el miedo a ser descubierta pero intento controlar mis nervios. -Cuando nos conocimos dijiste: Pueden llamarme Caly. No que Caly es tu nombre cosa que considero bastante sospechosa- Cierro mi casillero para después dirigirnos al casillero de Emilia. -Pues así me llamo- Me encojo de hombros. No entendía muy bien a qué venía esto- ¿Entiendes algo de lo que vimos en química? -  Pregunto cambiando de tema. Caly era el nombre mortal que usaba, pues si alguno descubre que me llamaba Calypso no tardaría en atar cabos sueltos y descubrir que en realidad era la Calypso del mito. -Nunca he conocido a alguien llamada Caly escrita de esa manera, parece como si fuera un apodo- Emilia, por favor, suelta el tema- -Pues no lo es, mis padres son extraños, déjalos- Dije mientras caminaba a mi clase de matemáticas y Emilia a la de gramática. Emilia no parece feliz con esa respuesta, pero eventualmente me deja ir. -Salto en el tiempo al viernes- Estaba mirando por la ventana del autobús los tan conocidos bosques de Long Island, Emilia estaba dormida a mi lado y yo miraba todo con nostalgia y felicidad. Hace meses que no venía aquí y en serio lo extrañaba. Cuando bajamos del autobús Annabeth y Leo nos estaban esperando sonrientes. Intenté que no se notara mi emoción, pero era imposible. - ¡Hey! Yo soy el Leo sexy Valdez, hijo de Hefesto, constructor del Argo II y su guía turístico- Se presentó Leo sonriendo, buscando algo con la mirada, por favor que sea yo, por favor que sea yo... Sus ojos se posaron en los míos y sonrió aún más, si es que se puede. Leo se acerca a mí. - ¿Y esta bella señorita quién es?- Pregunta tomando mi mano para darle un beso. Me sonrojé un poco y pude ver de reojo como Camille me asesinaba con la mirada. Río un poco por su pequeña broma, pero mantengo la compostura. Annabeth le mira mal y Leo tiene que volver a su lugar. -Hola, yo soy Annabeth Chase, hija de Atenea y fui la que diseñó el barco con Leo, ahora aclararemos algunas reglas que seguro ya se las han mencionado- Dijo Annabeth dándome una sonrisa a modo de saludo, le sonreí de vuelta. -No podrán tocar nada. -No se pueden salir del grupo. -No podrán entrar a los camarotes, pues son privados. -Habrá varios semidioses cuidando el recorrido, si alguno de ustedes llega a ser atrapado con algún objeto del barco, será castigado severamente- Terminó Annabeth con voz seria. Pov. Camille No entendía que le veía ese tal Leo a la tal Caly, o sea, yo era mucho más bonita que ella. No tenía sentido. El chico era guapo en sí, pero normalmente me prestaban atención a mi. Y luego sucedió otra cosa, esa rubia teñida también robó mi atención. Sí, eran semidioses, era algo normal que les dieran tanta atención. ¡Pero no es para tanto! Todos los chicos y algunas chicas murmuraban cosas respecto a ellos. No me había dado cuenta de que habíamos empezado a caminar hasta llegar a una especie de muelle donde un enorme barco estaba allí. Había varios semidioses en la entrada, todos atractivos, pero ninguno en específico llamó mi atención. El recorrido empezó, no me importaba mucho. Solo quería tener un momento a solas con Leo y probarle a Caly que ella no era nada. El recorrido seguía y mi mente se mantenía distraída en otro lado buscando maneras de quedar a solas con Leo. -¡Calypso!- Dijo una chica afroamericana con unos ojos dorados hermosísimos,  como quisiera tener sus ojos. La chica había salido de no sé dónde y abrazó a la tal Caly. ¿Calypso dijo? -Hola Hazel- Le responde Caly nerviosa correspondiendo el abrazo de la tal Hazel, su amiga Emilia (creo) la miraba curiosa. -¡Por los dioses! ¿Qué haces aquí? - Dice la chica emocionada. -Hazel, estamos a mitad de un recorrido- Dijo Annabeth mirándola. -Oh...lo siento...yo seguiré con lo mío. Lamento interrumpir, te veré por allí- Dijo Hazel a punto de regresar por donde vino cuando Emilia la detuvo. -Espera, la llamaste Calypso ¿cierto? - Le pregunta -Sip- Asintió Hazel, Calypso miró hacia abajo. -Dijiste que tu nombre es Caly...- Dijo Emilia. -Uh...- Dijo "Caly" nerviosa recibiendo miradas por parte de todos. -Y ¿cómo te conoce? - Pregunté yo curiosa. -Bien Hazel, acabas de exponer la identidad de Calypso- Dijo Leo sonriendo. Dioses, no me había dado cuenta de la sexy sonrisa que tenía. - ¡Dioses! - Hazel lleva sus manos a su boca- ¡Lo siento tanto! ¡No era mi intención! -Está bien Hazel- Caly suspira y nos voltea a ver a todos. La maestra tenía la misma cara que todos los demás: De sorpresa- mi nombre no es Caly, es Calypso. - ¿Calypso? ¿Cómo la del mito? - Preguntó la maestra curiosa. -De hecho, soy la Calypso del mito- Se rasca la cabeza nerviosa- Leo fue quien me rescató de Ogigia- Dijo Calypso sonriéndole a Leo. Ella... ¿era hija de un titán? ¡Nos tuvo a todos engañados este tiempo! - ¡Wow! ¡Que cool! - Exclama Emilia en shock. -Así que él es tu novio- Dijo Edgar, mi exnovio mirando con ira a Leo. -Él es la razón por la cual no acepté salir con nadie- Confirmó Calypso poniéndose al lado de Leo juntando sus manos. El recorrido siguió, yo ya no ponía atención (nunca lo hice de todas maneras) pero es que en serio, ¡ella abandonó ese paraíso como si nada! El lunes Calypso no fue a la escuela, ni al día siguiente, lo cual significaba que mi estatus social volvía a ser el mismo de antes. Nunca nadie volvió a saber de Calypso, ni siquiera su amiga Emilia. Honestamente no me importaba, me alegraba que las cosas volvieran a ser como antes.
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