Capítulo 3

1786 Palabras
La luz del sol resplandece en la habitación haciéndome pestañear varias veces, cuando mis ojos se acostumbran lo primero que hago es levantarme de la cama y cerrar las cortinas. Ayer las dejé abiertas, es una costumbre que quiero eliminar de mi vida. Con pereza voy al baño y cepillo mis dientes. Me doy una ducha corta y me visto con pantalones y blusa negra y una chaqueta de jeans azul claro, de zapatos elijo unos tennis blancos, lo más común en mí. Termino de vestirme y paso el peine por mi cabello, tratando de desenredarlo, cosa que es imposible y decido solo hacerme una cola de caballo alta. Las manecillas del reloj me recuerdan que voy tarde a la universidad. Voy en busca de mis cuadernos y libros, me regaño mentalmente al no haber metido esto la noche anterior. Cuando los encuentro, guardo todo en el bolso y salgo como un rayo de la habitación. Bajo las escaleras de dos y justo voy a cruzar la puerta cuando mamá me interrumpe. -¿A dónde creés que vas jovencita? Tu no sales de aquí sin haber comido algo -volteo, está con un café entre sus manos leyendo el periódico. Resoplo dándome por vencida, camino a la cocina y saco una fruta con agua. Vuelvo a la sala y ella mira reprobatoriamente lo que llevo en las manos. -lo siento mamá, voy tarde, llevo comida -alzo lo que llevo en mano y salgo por la puerta escuchando lo último que dice. -ay no, que voy a hacer contigo. Me río y corro en dirección a la carretera. Cuando llego algunas personas se me quedan viendo raro, yo por mi parte decido esperar el autobús. > Por más que intente evitar el tema, mi mente me hace recordarlo, no he tomado una decisión pero estoy empezando a ver más opcional el ir a ese bosque de nuevo y ver si me lo encuentro. El autobús se estaciona quitando todo rastro de pensamientos, subo y pago mi pasaje para luego sentarme en las sillas. A medida que pasa el autobús mi mente empieza a concentrarse en cosas de la carrera. Psicología es muy interesante a mi vista. Luego de casi dos horas, me levanto al notar la universidad en la esquina, presiono el botón y automáticamente el vehículo se detiene, salgo de él y camino hacía la entrada de la universidad. "Mysilly" El nombre grande y en cursiva, decora la entrada. Entro y voy hacia mi primera clase: Salud pública. Llego al salón y respiro con alivio al saber que no he interrumpido la clase. Las horas pasan y me encuentro en descanso con mi amiga Violeta. -wow tu finde si que fue raro -es lo que dice después de haberle explicado todos los sucesos del fin de semana. -si, bueno ya tenía claro que en el bosque sucedían cosas extrañas, por los rumores claro -hago una pausa, mi amiga me observa con total interés- pero no sé, sentía la curiosidad de saber y ver yo misma lo que allí sucedía. -y terminaste yendo y tu resultado fue levantarte en la protección para el pueblo, ah y con un tobillo herido -concluye ella y yo asiento. -¿Estás segura que no fue un sueño? -no. ¡Dios! No se que hacer en estos momentos, ¿Qué crees tú qué podría hacer? Espero la respuesta, Violeta se debate en su mente lo puedo ver en su expresión. -no lo sé amiga, pero siento que en estos casos no es recomendable que vayas con la policía. Analizo su argumento y me quedo pensando en su respuesta, en parte tiene razón al ser él un asesino, sabía cuándo y dónde se movían la protección y como actuar. Si lo encontré en la noche, entonces... -¡Gracias! Eres una genia -la abrazo con alegría. -ok. -menciona no un poco convencida y extrañada. Me aparto y recogemos las cosas para ir a nuestra siguiente clase. No puedo evitar ansiar estar en casa. Abro la puerta de casa topándome con una escena dramática de la novela y mi madre viéndola sin perder ningún detalle. -hola mamá -saludo cerrando la puerta al entrar. Ella está tan concentrada en su novela que no nota mi presencia, no le tomo importancia y corro escaleras arriba. Apenas llegó a mi habitación tiro la mochila en mi cama y empiezo a buscar información sobre el acechador del bosque, al buscar su nombre en Google me salen varias imágenes de terror que no logran causarme miedo. Sigo buscando cuando levanto la mirada y los ojos de mi madre me miran con el ceño fruncido. -¡Mamá! Me asustaste -llevo la mano a mi pecho sintiendo el corazón bombeando a mil. -¿Qué estás haciendo? Se acerca con cautela pero soy más rápida borrando la pestaña. -nada, iba a ver una serie -digo lo primero que se me ocurre. Me mira por unos segundos, mientras tanto oro en mi mente para que no se dé cuenta de mi mentira. -está bien, la cena ya está lista -habla y sale de la habitación. Suspiro aliviada y vuelvo abrir la pantalla del portátil. Busco el historial y antes de que presione a la pestaña la voz de mi madre se escucha desde aquí. Creo que mejor voy a comer. Bajo la pantalla y bajo las escaleras, cruzo a la cocina y tomo el almuerzo de mi madre. Con él en manos camino a uno de los muebles y me siento probando la comida. Mientras como paso de canal en canal buscando que ver, lo dejo en un programa que se llama kilos mortales. Termino de comer y lavo mi plato para después subir a la habitación a realizar unas tareas. Me siento en la silla del escritorio y saco el cuaderno de la materia de esta mañana, si, me dejaron tarea. Investigo el tema a tratar y copio lo entendido en el cuaderno. Veo varios vídeos más y copio lo aprendido. Cuando termino, miro la hora en el reloj de pared, me indica que son las 7 de la noche. -CONY, la merienda está lista- dejo todo al oír el grito de mi madre. Al ya estar en la primera planta, mi padre se encuentra comiendo, cuando me vé saluda. -hola Co, ¿Qué tal la uni? -bien padre, lo normal de todos los días. Voy por mi merienda y me siento a hablar con ellos. Mi padre me cuenta su día en el trabajo y mi mamá ve noticias en el celular. Al terminar me toca lavar los platos, no me niego y trato de ser "la buena hija". Llego a la cocina y pongo la radio en el parlante y empiezo a lavar los trastes al son de las bachatas de Prince Royce. Termino de lavar mi último plato y colo las veces anteriores termino empapada de agua, apago el teléfono y voy a la sala. -listo mami. Ella mira en mi dirección y asiente, tomo camino arriba y me encierro en la habitación. Me siento en la cama con el portátil en manos, voy bajando cada respuesta de ese nombre al buscarlo y no aparece nada relevante hasta que doy con una noticia. "La chica de 19 años la encuentran muerta a la orilla de la carretera, muchas personas dicen que se trata de el más conocido como el acechador del bosque" Me detengo después de leer el título, ¿Qué clase de bestia hace eso? Las imágenes son demasiado sensibles tanto que apago el portátil. Miro hacia la ventana, por alguna razón no tengo miedo, solo curiosidad de saber quién se esconde detrás de esos crímenes. Voy al closet y saco una linterna junto algunas sogas. Meto eso en una mochila y emprendo mi camino a la ventana. Reúno fuerzas y con éxito abro la ventana, me asomo y apoyo un pie en el marco, me agarro de los costados y pongo el otro pie en el árbol, espero no caerme y matarme en el intento. Teniendo mis pies apoyados en la rama del árbol, camino con cuidado de no caerme, evito mirar al piso y solo miro hacia mi objetivo, cuando llego al tronco me bajo abrazando al tronco y bajo. Pero como todo me sale mal no apoyo bien el pie y termino tirada de culo en el piso, lastimando más mi tobillo, más de lo que ya está. Miro a todos lados buscando un espectador, la única persona que me mira es una niña, Lucy. Llevo mis dedos hacia mis labios. Indicándole que no hable de esto a nadie. Ella me mira como si estuviera loca y se mete a su casa. Niños. Corro y cruzo la carretera que separa el bosque del pueblo y entro sin pensar tanto, porque se que después terminaré arrepintiéndome. Ha medida que camino alumbro el lugar atenta a cualquier ruido que no sea el crujir de las ramas en mis pies. A medida que voy caminando los recuerdos pasan como flashes en mi memoria. Llego al árbol y miro su raíz en forma de tronco dónde me queda el hermoso recuerdo en mi tobillo (nótese el sarcasmo.) Me empiezo aburrir al notar que no ha pasado nada relevante, hasta que veo mi celular a un lado del árbol, me agacho para agarrarlo, ya estando en mis manos veo que si es mi teléfono y lo guardo en la mochila. Al cerrar el bolso un grito hace que toda mi piel se achine, producto de los nervios. Alumbro dando vueltas en mi lugar, ¿Qué fue eso? Al recordar de dónde vino el grito camino en dirección derecha, pero antes de lograr dar un paso unas manos me detienen. Flashes vuelven otra vez. Me tenso en mi lugar, noto que sube su mano hacia arriba como una caricia en el brazo, reacciono y saco la cuerda pero lo que sea que está atrás de mi es más rápido logrando que la soga caiga al piso. Y es ahí cuando volteo pero antes de que mis ojos vean ya no hay nada. Cojo la linterna que se había caído y alumbro cada rincón del bosque, ¿Acaso estoy alucinando? ¡No! Él estaba aquí, lo sentí, no puedo creer que no haya podido verlo. Fastidiada alumbro al piso y encuentro la soga haciéndome mofa en el piso, la agarro y la guardo sin importarme que tenga tierra. Mi instinto dice que no va a aparecer más y yo le hago caso. Camino lentamente escuchando los grillos chillar en mis oídos. Llego a la entrada del bosque y miro hacia él, es claro que hoy no logramos averiguar nada.
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