Otro día más, estoy en un culto de la iglesia. Con Zack había empezado una nueva vida, lejos del pueblo donde crecí, de lo que pasé allí, de todo. Terminamos el culto, me despido de las hermanas con una sonrisa amable en mi rostro. Dejar el pueblo y venirme a otro, significaba cambiar todo, desde mis costumbres y mi forma de vestir para adaptarlas al pueblo de mi novio. Al principio me sentí un poco incómoda dejando las costumbres y mi forma de vestir que me parecía lo más normal, pero, supongo que uno sacrifica cosas por amor. En esta religión, el maquillaje, los accesorios y mostrar la piel estaban prohibidos. Sonará un poco antiguo, pero esas son sus reglas y yo como la nueva inquilina que era tenía que adaptarme a ellas y obedecerlas. Con Violeta manteniamos el contacto, de ve

