Capítulo 18

1318 Palabras
Solo quedaba una semana para entrar a la universidad. Estoy en mi habitación tratando de seguir una rutina que se reproduce en Youtube en el celular. Estos días han pasado de lo más normal, de lo más calmado. No he sabido nada de el asesino y si todavía siguen rondando noticias o periódicos sobre los crímenes que comete, no les he prestado atención. Estos días también le he incorporado a mi rutina el cuidado de la piel, siento que debo fijarme en mi y estar pendiente de mi y no de él. Tengo que tener en claro que sí me dejó viva y que ya no tengo porque visitarlo, la policía se debe encargar de eso. Estaba consciente que uno de los principales motivos por los que iba al bosque a verle era para saber sobre su mente, sobre que pasaba por ella al momento de asesinar a las personas, ya me di cuenta que nada bueno pasa por ella al momento en que me confesó que le causa placer. Es por eso que me obligo a dejar de ir al bosque, siento que yo lo necesito y mis sentimientos también. Que esto me ayuda a olvidarlo, la verdad es que no. Pero por lo menos trato de enfocar la mente en otras cosas o en este caso en mi y no en él. Termino la rutina exhausta, me siento en la silla a reposarme. Mis padres se encuentran trabajando por lo que tengo casa sola para mí. Cuándo ya siento que me reposé lo suficiente, entro al baño y me quito la ropa. Me meto en la ducha y dejo que el agua moje mi cabello. Luego de alrededor de 45 minutos, termino de bañarme y me pongo una toalla en el cuerpo y otra en la cabeza. Me miro en el espejo y sonrío al notar que ya casi no se me ven los chupetones. Eso es lo único que me recuerda a él, porque me recuerda sus besos lo bien que me sentía con ellos, y el hecho de que se vayan borrando me hacía creer que de mi mente él iba desapareciendo. Tomo el limpiador y lo aplico en mi rostro empiezo a esparcirlo para luego enjuagar. Aplico crema hidratante, cuando se seca protector solar y por último bálsamo hidratante de labios. Últimamente mis labios estaban muy resecos, el bálsamo me ayuda a qué no estén tan resecos. Voy a la habitación y me coloco un jogger lila con una camiseta blanca de mangas, de calzado elijo mis pantuflas y que este día no tengo pensado salir. Bajo las escaleras y busco que hacer. Después de estar deambulando por toda la casa me decido a salir al no encontrar nada que hacer en ella. Subo las escaleras, entro en la habitación y busco unos tennis para salir, agarro el celular y lo guardo en el bolsillo del jogger, pongo un poco de perfume detrás de mis oídos y en las muñecas para luego salir de la habitación. Salgo de la casa cerrando con llave y camino por las calles del pueblo. A pesar de que este es pequeño logro encontrar una cafetería que al parecer es nueva porque nunca la había visto en el pueblo. Entro y voy al mostrador, me pido un frapuccino y me siento en una de las mesas que está afuera del lugar. Empiezo a beber de la bebida y miro a mi alrededor, cada persona se encuentra en sus asuntos. Un señor se encuentra podando el césped de su patio, una niña está jugando con sus muñecas y otras personas solo caminan en las calles. A mí mente viene el lago hermoso que está en el bosque, mi piel empieza a cosquillar queriendo sentir el agua de ese lago, pero descarto la idea enseguida. El simple hecho de recordar lo que pasó aquel día me hace hacerlo. Termino la bebida y me quedo más tiempo sentada. "El acechador del bosque vuelve hacer de las suyas, está vez no solo ha ido por una persona sino que ha matado a dos." Quedo un poco perpleja con la noticia que escucho del televisor que está adentro de la cafetería. Él seguía haciendo de las suyas. me levanto del sitio no queriendo saber más de él. Sabía que la calma de estos días no iba a durar mucho. ¿Por qué está vez se fue por dos personas? ¿No le bastaba con una sola? El hecho de imaginarme como lo hizo o como se deben sentir los familiares de aquellas personas hace que me ponga mal. Camino sin ningún sentido por las calles, puedo escuchar los rumores de las personas a medida que paso por ellas. -oiste eso Cecilia, parece que ese asesino no nos va a dejar en paz. -si Margarita, ha dejado este pueblo en total inquietud. Bloqueo mis oídos no queriendo escuchar más. Estoy consciente de que alguien tenía que ponerle una pausa para que se quedara quieto y dejara de hacer de las suyas. Sabía que esa persona probablemente pueda ser yo. Pero es absurdo. Llego a la casa y miro la hora en el reloj son las 2:00pm. Voy a la cocina y saco cosas de los gabinetes y otras de la nevera para preparar algo de comer. Saco unos espaguetis, cebolla, tomate y unas hojitas de cilantro. Tomo una olla y la lleno de agua, meto los espaguetis en ella y la pongo en la estufa a qué se cocinen. Mientras esto pasa, pico el tomate y la cebolla y lo echo en la licuadora, pongo un poco de pasta de tomate y licuo hasta que se hace una salsa. Voy a la sala y prendo el parlante, lo conecto con mi celular y reproduzco una playlist. La bachata empieza a sonar y se me es inevitable no mover mi cuerpo al son de la música. Voy a la cocina cuando ya la comida está lista. Apago la estufa y bajo la olla. Quito el agua y pongo los espaguetis en un plato, pongo la salsa encima y revuelvo para que se mezcle todo. Pongo algunas hojas de cilantro encima y me siento en el sillón a comer mientras que la voz de Romeo Santos se escucha en el parlante. Termino de comer y lavo el plato, lo dejo en su lugar y me sirvo agua en un vaso. Bebo y lo dejo en su lugar. Decido hacer un poco de aseo en la sala y con las canciones en los parlantes se me hace rápido el aseo. Para cuando termino miro la hora y son las 6 de la tarde. Ya deben de venir mis padres. Apago el parlante y prendo el televisor, escojo un programa de vestidos de novia y me pongo a verlo mientras espero a que mis padres lleguen. La puerta es abierta y entran ellos. -hola ¿Qué tal sus días? -bien hija, ocupado como siempre -responde mi padre. -bien hija -dice mi madre. -les guarde pasta por si quieren. Ellos asienten y yo les sirvo. Mientras ellos comen busco en el televisor una película para ver. Cuando la encuentro nos ponemos a verla. Termina la película y mis padres dicen que están muy cansados que se van a dormir yo solo les digo que no se preocupen, que yo apago los focos y cierro todo. Ellos se van a su habitación y yo cierro todo y apago los focos. Voy a la habitación y me pongo el pijama, me acuesto en la cama y miro las estrellas por la ventana. Estoy inquieta también por las noticias, mi mente vuelve a considerar si de pronto soy yo la persona que puede poner un alto a esto. Aparto los ojos de mi ventana y miro el techo de mi habitación. Alejo los inútiles pensamientos y me preparo para dormir. Poco a poco mis ojos se van cerrando hasta quedar totalmente dormida.
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