Trato de mantener mis ojos abiertos mientras me doy una ducha. Ayer todo lo que ocurrió no dejó que me durmiera, me sentía culpable y la peor persona. Había presenciado un asesinato y eso no tenía mi mente muy bien.
Tomo una toalla y me envuelvo en ella, voy a la habitación y me cambio por unos pantalones de mezclilla tiro alto, un body n***o de tiras y unos botines negros.
Tomo el bolso y bajo las escaleras.
-buenos días -saludo al ver a mi madre.
-buenos... -se voltea y me mira -¿No dormiste ayer?
Maldigo internamente por no ponerme corrector.
-tenía un poco de insomnio -digo lo primero que se me ocurre.
-ok, ven a desayunar -camino detrás de ella hacia el comedor.
Me siento y como hasta acabar el desayuno, llevo el plato y el vaso al lavaplatos y me despido de mamá.
-adiós mamá.
-adiós que te vaya bien.
Abro y salgo por la puerta.
Camino hasta llegar a la carretera y justo cuando estoy allí en mi mente viene la imagen de cuando la chica bajó del bus. Cierro los ojos y suspiro, esto al parecer no me va a dejar estar tranquila.
Paro el autobús y me monto en él, pago el pasaje y me siento en una silla al lado de la ventana. El transcurso es rápido por lo que cuarenta minutos después estoy frente a las puertas de la universidad. Muestro mi cédula para pasar y entro en la universidad, voy a mi primera clase.
Las clases terminan y cuando camino a la salida la voz de Violeta me interrumpe.
-Cony -me volteo hacia ella -¿Cómo estuvieron las cosas ayer?
Arrugo mi entrecejo y la miro.
-vamos a la cafetería para contarte.
Asiente y caminamos hacia la cafetería.
Cuando llegamos nos sentamos en una mesa y ella espera a que hable.
Empiezo a contarle todo desde donde entre al bosque hasta después que salí corriendo de ahí con lágrimas rodando por mis mejillas.
-wow amiga, la verdad pobre chica.
-si lo sé, por eso me siento horrible, no hice nada para evitarlo.
-es que no podías hacer nada. Creo que lo mejor es contarle a la policía.
Niego.
-no creo, me dijo que ni se me ocurriera contarle a la policía.
Ella me mira con preocupación y dice.
-¿Y vas a seguir yendo ahí?
-no lo sé, creo que no, no quiero presenciar de nuevo eso, fue muy feo -casi rompo en llanto por lo que mi voz salió delgadita.
Violeta me estrecha en sus brazos, me sentí un poco mejor después de ese abrazo.
Tomamos el bus y nos sentamos en las sillas, ella me cuenta de lo que tiene planeado hacer con su novio para vacaciones, tratando de que no piense tanto en lo de esa chica.
-bueno nos vemos el lunes -se despide al ver que ya se está acercando su destino.
-adiós Violeta.
Ella se baja del bus y este vuelve a emprender su camino. Conecto los audífonos y me sumerjo en la voz de Camila Cabello, para no pensar en nada.
Cuando llego a mi destino, bajo de el autobús y cruzo la carretera, camino hasta llegar a mi casa.
-hola mamá -saludo pero no recibo respuesta, arrugo mi entrecejo que extraño.
Voy a la cocina a ver si la encuentro pero no está, me fijo que hay una carta pegada en la nevera. Me acerco y la despego para después leerla.
"Cariño salí con unas amigas, probablemente regrese en la noche, ya le avisé a tu papá. Dejé comida en la estufa por si tienes hambre.
Con amor, mamá."
Boto la hoja en la basura y caliento la comida para leer, mientras voy y prendo el televisor y justo la voz de una reportera llega a mis oído.
-noticia de última hora, se encuentra el cuerpo de la joven Miranda Evans totalmente despedazado a orillas de la carretera del pueblo Dumber, al parecer se trata de nada más y nada menos que el acechador del bosque.
Apago el televisor no queriendo escuchar más, está situación me tiene mal. ¿Qué debería hacer? ¿Ir con la policía? Él me amenazó y temía de si algo malo le pasaría a mis padres si yo llegara a hablar. Tengo que tomar una decisión pronto.
Regreso a la cocina y apago la estufa, sirvo todo en un plato y como viendo un programa de moda en el televisor. Cuando termino lavo el plato y después barro la casa. Subo a mi habitación y saco los cuadernos de la mochila. Hago un poco de tarea y leo el libro que me mandaron a leer de la universidad.
Termino y miro la hora, son las 5 de la tarde, bajo a la sala y cuando me voy a sentar la puerta se abre mostrando a mi papá.
-hola papá ¿Que tal tu día?
-hola hija, muy bien, veo que no tuviste buena noche ayer -me mira.
-bueno todo se debe al insomnio.
Asiente y se sirve su comida.
-bueno que te parece si vemos unas películas, hace tiempo que no compartimos momentos juntos de padre e hija.
-me parece bien.
Ponemos una película y me siento al lado de él a verla, cuando está termina, al cabo de 5 minutos mi mamá llega.
-oh veo que la pasaron bien sin mi.
Rio.
-Cony ve a dormir, trata de descansar a ver si el insomnio no te llega hoy también -dice mi madre.
Asiento y subo las escaleras. Llego a mi cuarto, voy al baño a cepillar mis dientes, luego me pongo el pijama.
Apago la luz de la habitación, voy a mi cama y cierro mis ojos, rogando que no tenga ninguna pesadilla durante la noche.