Capítulo XXX — Salimos de mi despacho rumbo a la sala de reuniones donde ya me espera el señor Keller, hoy me espera un largo día, llamaré a Erlin, me esperaba cualquier cosa, pero un embarazo no ¿Desde cuando no veo a esa mujer? ¿Dos meses quizás? ya ni recuerdo, así que dudo que esté embarazada de mi, con la única mujer que nunca use protección fue con Leif y no me arrepiento de ello, ya que gracias a eso hoy tengo a Liam —¿Y si pasa lo mismo?— la conciencia devolviéndome a la realidad, eso no va a pasar. Llegamos a la sala de reuniones y entramos. – Buenos días —saludo—. – Buenos días —responden todos, están los de la junta e imaginó que ese extraño ha de ser mi contratista, ya que físicamente no se quien es, río para mi—. – Darío, el señor Keller —dice Paúl y yo le extiendo mi mano

