Nos cepillamos los dientes, él se echó gel en el pelo mientras yo me recogía el mío en un moño, sin preocuparme por el maquillaje ni nada parecido. Al fin y al cabo, no quería animar a los adolescentes ni estresar a Rocco. Seguía rígido y parecía algo estresado mientras bajábamos las escaleras, así que le rodeé el bíceps con la mano, sujetándolo suavemente mientras descendíamos. Rocco se relajó un poco al sentir ese contacto, así que lo seguí hasta la nevera y le indiqué los ingredientes que debía coger para los huevos revueltos con todo que íbamos a preparar. Finalmente lo solté mientras preparaba mi bolso a toda prisa, preparándome para un día entera sentada en una habitación sin absolutamente nada que hacer más que mirar fijamente, ya sea la pantalla del ordenador o a Rocco. Y este ú

