Mi Hijo...

1753 Palabras
POV SICI - ¿Qué sucede? – pregunto a mi madre mientras me arrastra por todo el salón hasta una de las terrazas. - Tu padre quiere hablar contigo; está molesto así que no voy a dejarte sola, hablarás brevemente y luego te marcharás con cualquier excusa ¿entiendes? - Sì – mi corazón empieza a latir fuertemente, no quiero ningún escándalo esta noche. - ¡Por fin! – mi padre luce sombrío ante la luz de las lámparas - ¿Se puede saber por que tardan tanto? - ¿Qué sucede? – pregunto ignorando su pregunta - ¿Sabías de eso? ¿lo de la compra de la fábrica? – parece verdaderamente furioso - No, no lo sabía – digo sincera - ¡Mientes! – me abofetea tan fuerte que estoy a punto de caer al suelo, pero logro mantener el equilibrio. - ¡Basta! – mi madre se interpone entre nosotros - ¿Estás loco? ¿Cómo puedes golpearla en un lugar como este? Respétala al menos esta noche. - Deja de hablar estupideces mujer, puedo golpearla a ella y a ti sí se me da la gana. - ¡Hazlo! Gritaré tan fuerte que todos los invitados de la fiesta se enterarán de la clase de hombre que eres – amenaza mi madre - ¡Nos humillaron frente a todos! – afirma – Comprando nuestro negocio como si no fuera nada, dejándonos de lado toda la noche. - Tu lo pusiste a la venta y ellos lo compraron ¿Cuál es el problema? – lo encara mamá - ¡Me engañaron para comprarlo! De haber sabido quién era el comprador, jamás lo habría vendido – Intenta acercarse de nuevo a mí, pero mi madre se interpone – Escúchame bien, inútil – me mira directamente – Convencerás a tu prometido para poner todo a tu nombre y en cuanto eso suceda; tú trasladarás todo a mi nombre ¿entiendes? - Sì – accedo - Bien, no quiero excusas. Debemos sacar algo de esto – me dedica una última mirada de odio y luego se marcha - ¿Estas bien? – mi madre me examina - Tenemos que irnos – digo viéndola directamente - No podemos - ¿Por qué soportas esto? – la interrogo - Escúchame bien – me toma por los hombros - ¿Recuerdas el documento que te mencioné? - ¿La representación? - Sì, se vence dentro de cinco semanas – me recuerda – Debemos aguantar solamente cinco semanas y luego podremos sacarlo de nuestras vidas. Por el momento, debemos actuar de manera sumisa para que no sospeche ¿entiendes? - Sì, lo entiendo. Pero, prométeme que tendrás cuidado con él. - No soy tan tonta; sé defenderme sola, no te preocupes – me abraza fugazmente – Nos pondremos en contacto para poder planear todo, debemos irnos en la quinta semana o todo podría complicarse. - Sì, no te preocupes; empezaré a hacer planes. - Esa es mi chica inteligente; ahora iré con tu padre y lo obligaré a marcharnos – dice y deposita un beso en mi frente – Te Amo mi niña - Te Amo, mami – la veo apresurarse para alcanzar a ese hombre; ya ni siquiera puedo llamarlo padre. La brisa de la noche me despeina el cabello y las lágrimas me escocen los ojos. Pero solo debo aguantar un poco, pronto seré libre de todo esto. Cinco semanas, solo cinco semanas. Escucho a algunas personas salir a la terraza y me apresuro a entrar de nuevo en el salón, escondo mi rostro y me escabullo entre los invitados; necesito estar sola unos minutos. Entro en una sala privada y me envuelvo en las cortinas mientras me siento en el suelo; aquí nadie podrá encontrarme. Recuesto mi cabeza en mis rodillas y dejo correr mis lágrimas, me siento tan abrumada. Quiero salir huyendo a dónde nadie me conozca, alejarme de Luka, de Carys y Anthon… pero no quiero alejarme de Theo y la calidez que por primera vez en mi vida siento. ¿Qué se supone que debo hacer?... Irme y empezar de nuevo… quedarme y continuar con esta mentira hasta que Theo se aburra de mí… - Mi amor, cálmate – la voz de la madre de Theo me llega y me quedo congelada. - Hazle caso a Ayse, siempre has sido muy temperamental – dice otro hombre - Cierra la boca ¿Qué mierda haces aquí, cerca de mi hijo? – es el padre de Theo; se escucha furioso - Solo negocios – afirma el hombre, su voz se me hace familiar - No me importa lo que haces; no te quiero cerca de nosotros Harry. Creí habértelo dejado claro hace más de veinte años. - Oh, lo dejaste muy en claro Jacob. Pero sabes… descubrí cosas interesantes en mi regreso. - Harry, por favor. No busques problemas – ruega la Señora Ayse - Te aseguro que no soy yo quien los busca; además, lo que descubrí también te concierne. - Será mejor que te largues ahora mismo Harry. - No, no volverás a echarme como lo hiciste hace tiempo – asegura el otro tipo – No soy la misma persona y lo sabes. Y… ¿Por qué estás tan preocupado? - Harry, por favor. Dejemos el pasado dónde pertenece. - Ayse; sabes qué eres muy valiosa para mí, pero ya me negaste mi derecho una vez y no volverás a hacerlo. - ¿Derecho? No te he negado ningún derecho en la vida – asegura - ¡Suficiente! – Brama el Sr. Ferith – Lárgate ahora mismo. - No, debemos solucionar este malentendido de una vez por todas ¿A qué te refieres Harry? - A Theo, me refiero a Theo – no debería estar aquí, esto parece muy privado. - ¿Qué tiene que ver mi hijo en todo esto? – ella parece confundida – Según recuerdo, se te dio el derecho a hacer las pruebas de paternidad en ese entonces ¡Y salieron negativas! - ¿Paternidad? ¿Qué carajo? - ¿Le dices tú o le digo yo? – el silencio cae como si estuviéramos a la espera de que una bomba explotara - ¿Jacob? – pregunta la Sra. Ferith - ¿A qué se refiere? - No tengo idea – responde él - Eres un hipócrita – escucho un resoplido – Tu esposo, manipuló la prueba de paternidad. ¡Se aseguró de que saliera negativa! – grita - ¿Eso… es verdad? – mi respiración se detiene; esto es grave. - No, no lo es – asegura el Sr. Ferith – No tengo idea de qué clase de estúpida película te inventaste Harry; pero déjame aclarar algo: Theo es mi hijo ¿entiendes? - ¡Mientes! Mientes como lo hiciste hace años, solo para alejarme de Ayse y de mi hijo. - ¡No te atrevas a llamarlo de esa manera! – asomo mi cabeza fuera de la cortina y veo al padre de Theo abalanzarse sobre el Sr. Brown; pero su esposa los detiene. - ¡Basta! Es la fiesta de compromiso de mi hijo, no van a arruinarla. - Está bien – El Sr. Brown retrocede – Pero esta vez, no me voy a marchar sin obtener la verdad. - Harry… - No, Ayse… esta vez no – y sin decir nada más; se marcha dejando a mis suegros solos. - ¿Lo hiciste? – pregunta ella - Theo es mi hijo, es lo único que importa. - ¡Te estoy preguntando sí lo hiciste o no! – grita - ¿Qué importa? - Jacob… por favor; dime que no lo hiciste – lo ve directamente mientras él permanece en silencio – Sí lo hiciste – concluye - Ayse, Theo es mi hijo. No hay punto de discusión en esto. - ¿Eso pensaste cuando alteraste la prueba? - ¡No! Pensaba en mi esposa acostándose con uno de mis amigos. - ¿Es enserio? ¿Después de más de veinte años seguimos en el mismo lugar? - Escucha; que te hayas acostado con él o no, ya no es relevante. - Parece que para ti sí lo es. No parece que entiendas la gravedad del asunto; ¡Alteraste una prueba de ADN ordenada por un juez! - ¡Tenía miedo! ¿Entiendes? – grita por fin – Tu te divorciaste de mi y lo único que nos mantenía juntos era Theo; me aferré a él porque es mi hijo. ¡Es mío! - ¡Eso mismo dice Harry! ¿Cómo crees que Theo va a reaccionar ante esto? - No se enterará. - Harry no va a irse con las manos vacías. - No me importa; si tengo que matarlo para que nos deje tranquilos, eso es lo que voy a hacer – me esperaba todo menos esa respuesta - ¿Enloqueciste? - Aun no, pero no descartes la posibilidad – ambos se observan mutuamente por varios segundos. - Mi amor… - ella lo abraza – Él es nuestro hijo, no importa nada. Theo solo conoce un padre y ese eres tú. No tienes nada que temer. - ¿Lo crees? - Estoy segura; ahora, deja esos pensamientos locos y pensemos con claridad ¿Quieres? – ambos se besan, un poco alterados; pero creo que son la medicina que el otro necesita para poder calmarse. - Sí - Bien, ahora será mejor regresar a la fiesta y despedirnos. Necesitamos tranquilidad. - Está bien – ambos salen del lugar; dejándolo por fin vacío. Me pongo de pie con dificultad, después de haber estado tanto tiempo en la misma posición. Me siento en una silla analizando lo que acabo de presenciar, si de algo estoy segura es que no traerá nada bueno a la vida de Theo. La música se escucha al fondo y no quiero volver... me sobresalto al escuchar la puerta abrirse nuevamente. -¿Sici? -Hola -¿Qué diablos haces aquí? - lo veo aproximarse- Lo sabía, esta fiesta es demasiado para ti. -Estoy bien Anthon - toma una silla y se sienta a mi lado -¿Puedo tomar un descanso contigo? -Claro - Ten.. - me entrega un pañuelo de tela -¿Por qué? -Tienes corrido el maquillaje- me explica y recuerdo que estuve llorando. -Oh... -Te ayudo - toma el pañuelo de mis manos y empieza a limpiar mi rostro. Este es el Anthon que recuerdo; pero... también es el Anthon cobarde que me orilló a hacer todo esto junto a Luka. Supongo que era nuestro destino...
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