Fiesta...

1917 Palabras
POV THEO Acomodo mi traje por milésima vez mientras espero por Mi Nopalito; me muero por preguntarle a Arte si logró hablar con ella, necesito encontrar una manera para poder calmarla y sacar esas ideas de su cabeza. - Todo está hecho – Dan entra mientras sostiene una carpeta - ¿Sobre que hablas? - Tengo dos noticias – me irrita su sonrisa - Habla - Ya me encargué de las mujeres que emboscaron a la señorita Giannoli; le aseguro que no volverán a acercarse a ella – me observa expectante; pero la verdad es que aún me cuesta contenerme para no aplastarlas con mis propias manos – Y lo segundo… - abre la carpeta y me la muestra – Las tierras alrededor de la fábrica son suyas. - Esa si es una buena noticia; pero… ¿El Sr. Brown no habló sobre la inversión? - No, de hecho… me dijo que era un regalo por su compromiso. - No me gusta; siento que oculta algo. - Ya lo he investigado; el tipo está limpio – me asegura - Pensaremos en eso luego, ahora lo único que importa es la fiesta. - Todos los invitados ya están presentes, solo falta… - la puerta se abre y veo a las chicas entrar. - ¡Lamentamos la demora! – Sue abre la puerta para que entren las demás y allí está… - Nopalito… - me quedo sin aliento cuando la observo en ese vestido; detalla cada curva de su preciosa figura; luce como un ángel – Eres… preciosa – me apresuro hacia ella con clara intención de besarla. - ¡No! – las chicas me detienen - ¡Arruinarás su maquillaje! - Pero…. Solo será un beso – afirmo intentando llegar a ella. - No, no dejaré que arruines nuestra obra de arte – insiste Selena - Un besito corto, ni siquiera notarán… - Basta, después podrás hacer lo que quieras con ella – dice Artemis – Digo, lo que ambos quieran. - Bien – acepto – Pero por el momento es mejor que entremos, los invitados esperan. - Es verdad, debemos irnos – las chicas desaparecen por la puerta, dejándonos solos. - Sicilia; luces verdaderamente hermosa – tomo su mano y deposito un beso – Lindo collar – digo al ver el zafiro - Gracias, fue regalo de Artemis. - Me alegra que hayan logrado entenderse bien. - Ella es muy… especial. - Sì, lo es – tomo su mano y la coloco en mi brazo – Ahora vayamos y declaremos que nos pertenecemos el uno al otro – ambos avanzamos hacia la entrada del salón. Las puertas se abren e ingresamos en el mar de invitados; sonreímos mientras avanzamos hacia el escenario finamente decorado en donde nuestros padres se encuentran. Saludamos a mis padres primero y luego a los padres de Sici; para los desconocidos, seguramente nos vemos como una gran y muy emocionada familia. Pero no es así, si por mi fuera; ese hombre estaría en el fondo del océano pacifico en este momento. - Amigos, amigos… su atención por favor – mi padre ha tomado la palabra – En nombre de la familia Giannoli y claro; nosotros los Ferith quiero agradecerles a todos ustedes por estar presentes en esta ocasión tan especial para nosotros, como ya lo saben; mi hijo mayor, uno de mis dos orgullos, a elegido a la chica más encantadora del mundo para ser su esposa – los aplausos y vítores de mis amigos e invitados resuenan por todo el salón – Es hermosa ¿no lo creen? - los vítores se incrementan y Sicilia se sonroja a mi lado – Y como muestra del cariño y la alegría que nos produce esta unión – en la pantalla se proyectan imágenes de la fábrica que tanto ama Mi Nopalito; escucho como sofoca un grito de sorpresa justo a mi lado – Mi nueva hija Sicilia; le a dedica mucho esfuerzo a este proyecto – Sici retiene las lagrimas al ver como hemos renovado la fachada de todo el edificio, comprado nueva maquinaria y hemos empezado a trabajar – Esta fabrica ha sido propiedad de la familia Giannoli durante generaciones; no podíamos permitir que se perdiera y… no solo eso; aproximadamente cincuenta hectáreas alrededor de la misma; ahora son propiedad de mi hijo y mi hija – usualmente estas cosas se mantienen en secreto; pero quiero que todo el mundo se entere que ahora ella es la dueña de todo eso y a juzgar por la expresión del señor Luka; lo hemos logrado. - Esto es increíble – susurra Sici a mi lado - Y ¿Sabes qué es lo más importante? – le pregunto - ¿Qué? – me mira reteniendo las lagrimas - Los empleados han obtenido el aumento que tanto querían – digo y ella se ríe para luego abrazarme fuertemente - Eres muy molesto – dice - Así me adoras – respondo - Creo que yo también me merezco un abrazo – Mi padre nos interrumpe y Sici se separa de mí. - No… no tengo palabras para… - Entonces no digas nada – Sici lo abraza y luego a mi madre - Muchas gracias; no sé como… - Solo haz feliz a mi hijo – dice mi madre – Y sé feliz - Lo seremos – le aseguro a mi madre alzando la voz para que pueda escucharme sobre los aplausos y gritos de felicitación de los invitados. - Bueno… - mi padre retoma el micrófono – Es momento de celebrar – la música empieza a sonar; tomo de la mano a Mi Nopalito y la conduzco hasta la pista de baile. - ¿Sabias de esto? – pregunta mientras la tomo por la cintura y empezamos a bailar - Claro que sí. - Pero… ¿Por qué lo haces? Sabes que lo nuestro no va a durar. - Prometiste no hablar de eso esta noche – le recuerdo – Y… creí que te iba a gustar. - Y así es – afirma – Pero siento que estoy traicionando la confianza de tus padres; ellos son tan buenos y yo… - Tu eres mi prometida – la hago girar sobres sus pies y luego tiro de ella, regresándola a donde pertenece; a mis brazos. Otras parejas se han unido a nuestro baile mientras el violín suena llenando la estancia de melodías hermosas – Serás mi esposa; solo eso debe importarte. - ¿Hasta cuándo? - pregunta - ¿Qué quieres decir con eso? - ¿Hasta cuando seré tu esposa? ¿Hasta que te aburras de mí? - ¿Aburrirme? Claro que no. - Entonces ¿Por qué hablas de boda? ¿Ya olvidaste lo que dije hoy por la mañana? - No hablemos de esto aquí, por favor – la melodía termina lentamente; ella pone sus manos en mi rostro y me besa lenta y tiernamente - Como digas, mi amor – sus palabras están cargadas de sentimientos que claramente no posee y aborrezco que los utilice tan ligeramente. Aún así; pongo una sonrisa en mis labios. Salimos de la pista de baile, convivimos con los invitados y hablamos tanto que siento mi garganta seca. - ¡Felicidades! – el Sr. Brown nos saluda – En verdad son una pareja adorable. - Muchas gracias – respondo – Déjeme presentarlos; Sici, él es el Sr. Brown un… amigo – ella le sonríe radiantemente como lo ha hecho con cada persona que le he presentado. - Un gusto – saluda - El gusto es todo mío; me alegra por fin conocerla después de escuchar tanto de usted. - Es muy amable; espero que Theo solo haya dicho cosas buenas. - Oh, no tendría nada malo que decir de una dama como usted – afirma él. - ¡Sici! – la llaman - Discúlpenme; necesito ir con mi madre. Gracias por venir, espero verlo de nuevo – se despide - También lo espero. - Vuelvo en un momento – Dice alejándose de nosotros rápidamente hacia su madre. - En verdad es como la describió – el Sr. Brown parece satisfecho al ver que no he mentido en nada acerca de ella. - Sì, tengo suerte de tenerla en mi vida. - Me gusta ver a los jóvenes tan enamorados; es la mejor época de la vida – asegura - Es un tono muy nostálgico ¿Ha recordado a alguien en especial? Su esposa ¿quizá? - Oh, no estoy casado – esa información no me sorprende; lo he investigado lo suficiente como para saberlo; pero lo digo porque tengo que aparentar ignorancia. - Eso me sorprende - suelto descaradamente - Pero tiene razón; he pensado en alguien – su sonrisa se ensancha – Es una mujer divina; con mucha vida y una sonrisa tan encantadora que te deja congelado al verla. - ¿Vino con usted hoy? - No, pero sí está en este lugar. - Me llena de intriga ¿Quién es la afortunada de provocar tal admiración? - Oh, no estoy para ventilar mis fracasos amorosos – se niega a presentármela; eso me da mucha más curiosidad. - Como quiera – digo muy en contra de mis verdaderas intenciones - ¿Ya ha saludado a mis padres? - No he tenido la oportunidad – afirma - ¿Quiere que vayamos a buscarlos? - Me encantaría; creo haberlos visto cerca de la terraza. - Entonces vamos – me trago la pregunta de ¿Por qué no los saludo si ya los había visto? – Madre – llamo su atención y al hacerlo, por consecuencia; también atraigo la atención de mi padre – El Sr. Brown me comentó que era un viejo amigo. Así que quería saludar – Mi madre sonríe, pero hay cierta incomodidad en su expresión; mi padre por otro lado, observa al Sr. Brown con total seriedad. - Hola Ayse – Admiro su valor para abrazar a mi madre aun cuando papá lo asesina con la mirada - Harry… tanto tiempo sin verte – responde mi madre, correspondiendo el abrazo de manera tímida. - Pues… regresé a la ciudad hace un par de meses – responde él y luego se dirige a mi padre – Un gusto volver a verte, Jacob – le extiende la mano en forma de saludo, mi padre la estrecha dedicándole una mirada penetrante. - Quisiera decir lo mismo, pero… es inesperado verte de nuevo; sobre todo con mi hijo – es rara la vez que papá utiliza ese tono gélido cuando se dirige a las personas. - Es verdad ¿Cómo se conocieron? – pregunta mi madre; interponiéndose entre los dos. Como si temiera que fueran a golpearse allí mismo. - Pues… este encantador jovencito se acercó a mi oficina interesado en unas tierras – dice alegremente – Debo decir que salió a ti Ayse; tiene tu misma sonrisa encantadora. Aunque de Jacob, solo tiene el apellido – afirma. - Ten cuidado con lo que dices, Harry – advierte mi padre - ¿Qué sucede acá? – pregunto sintiendo que algo ocultan. Esa no es la reacción que tendrían si en verdad fueran viejos amigos. - Nada, ¿puedes darnos unos minutos?- pregunta el Sr. Brown – Tenemos que ponernos al día con unas cosas. - Vamos – y sin mediar otra palabra; los tres se apartan de la fiesta en dirección a uno de los salones privados. Me muero de la curiosidad, así que los sigo… - ¡Theo! - Hilary se interpone en mi camino ¿Qué diablos hace aquí?
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