POV THEO
Acomodo mi traje por milésima vez mientras espero por Mi Nopalito; me muero por preguntarle a Arte si logró hablar con ella, necesito encontrar una manera para poder calmarla y sacar esas ideas de su cabeza.
- Todo está hecho – Dan entra mientras sostiene una carpeta
- ¿Sobre que hablas?
- Tengo dos noticias – me irrita su sonrisa
- Habla
- Ya me encargué de las mujeres que emboscaron a la señorita Giannoli; le aseguro que no volverán a acercarse a ella – me observa expectante; pero la verdad es que aún me cuesta contenerme para no aplastarlas con mis propias manos – Y lo segundo… - abre la carpeta y me la muestra – Las tierras alrededor de la fábrica son suyas.
- Esa si es una buena noticia; pero… ¿El Sr. Brown no habló sobre la inversión?
- No, de hecho… me dijo que era un regalo por su compromiso.
- No me gusta; siento que oculta algo.
- Ya lo he investigado; el tipo está limpio – me asegura
- Pensaremos en eso luego, ahora lo único que importa es la fiesta.
- Todos los invitados ya están presentes, solo falta… - la puerta se abre y veo a las chicas entrar.
- ¡Lamentamos la demora! – Sue abre la puerta para que entren las demás y allí está…
- Nopalito… - me quedo sin aliento cuando la observo en ese vestido; detalla cada curva de su preciosa figura; luce como un ángel – Eres… preciosa – me apresuro hacia ella con clara intención de besarla.
- ¡No! – las chicas me detienen - ¡Arruinarás su maquillaje!
- Pero…. Solo será un beso – afirmo intentando llegar a ella.
- No, no dejaré que arruines nuestra obra de arte – insiste Selena
- Un besito corto, ni siquiera notarán…
- Basta, después podrás hacer lo que quieras con ella – dice Artemis – Digo, lo que ambos quieran.
- Bien – acepto – Pero por el momento es mejor que entremos, los invitados esperan.
- Es verdad, debemos irnos – las chicas desaparecen por la puerta, dejándonos solos.
- Sicilia; luces verdaderamente hermosa – tomo su mano y deposito un beso – Lindo collar – digo al ver el zafiro
- Gracias, fue regalo de Artemis.
- Me alegra que hayan logrado entenderse bien.
- Ella es muy… especial.
- Sì, lo es – tomo su mano y la coloco en mi brazo – Ahora vayamos y declaremos que nos pertenecemos el uno al otro – ambos avanzamos hacia la entrada del salón. Las puertas se abren e ingresamos en el mar de invitados; sonreímos mientras avanzamos hacia el escenario finamente decorado en donde nuestros padres se encuentran. Saludamos a mis padres primero y luego a los padres de Sici; para los desconocidos, seguramente nos vemos como una gran y muy emocionada familia. Pero no es así, si por mi fuera; ese hombre estaría en el fondo del océano pacifico en este momento.
- Amigos, amigos… su atención por favor – mi padre ha tomado la palabra – En nombre de la familia Giannoli y claro; nosotros los Ferith quiero agradecerles a todos ustedes por estar presentes en esta ocasión tan especial para nosotros, como ya lo saben; mi hijo mayor, uno de mis dos orgullos, a elegido a la chica más encantadora del mundo para ser su esposa – los aplausos y vítores de mis amigos e invitados resuenan por todo el salón – Es hermosa ¿no lo creen? - los vítores se incrementan y Sicilia se sonroja a mi lado – Y como muestra del cariño y la alegría que nos produce esta unión – en la pantalla se proyectan imágenes de la fábrica que tanto ama Mi Nopalito; escucho como sofoca un grito de sorpresa justo a mi lado – Mi nueva hija Sicilia; le a dedica mucho esfuerzo a este proyecto – Sici retiene las lagrimas al ver como hemos renovado la fachada de todo el edificio, comprado nueva maquinaria y hemos empezado a trabajar – Esta fabrica ha sido propiedad de la familia Giannoli durante generaciones; no podíamos permitir que se perdiera y… no solo eso; aproximadamente cincuenta hectáreas alrededor de la misma; ahora son propiedad de mi hijo y mi hija – usualmente estas cosas se mantienen en secreto; pero quiero que todo el mundo se entere que ahora ella es la dueña de todo eso y a juzgar por la expresión del señor Luka; lo hemos logrado.
- Esto es increíble – susurra Sici a mi lado
- Y ¿Sabes qué es lo más importante? – le pregunto
- ¿Qué? – me mira reteniendo las lagrimas
- Los empleados han obtenido el aumento que tanto querían – digo y ella se ríe para luego abrazarme fuertemente
- Eres muy molesto – dice
- Así me adoras – respondo
- Creo que yo también me merezco un abrazo – Mi padre nos interrumpe y Sici se separa de mí.
- No… no tengo palabras para…
- Entonces no digas nada – Sici lo abraza y luego a mi madre
- Muchas gracias; no sé como…
- Solo haz feliz a mi hijo – dice mi madre – Y sé feliz
- Lo seremos – le aseguro a mi madre alzando la voz para que pueda escucharme sobre los aplausos y gritos de felicitación de los invitados.
- Bueno… - mi padre retoma el micrófono – Es momento de celebrar – la música empieza a sonar; tomo de la mano a Mi Nopalito y la conduzco hasta la pista de baile.
- ¿Sabias de esto? – pregunta mientras la tomo por la cintura y empezamos a bailar
- Claro que sí.
- Pero… ¿Por qué lo haces? Sabes que lo nuestro no va a durar.
- Prometiste no hablar de eso esta noche – le recuerdo – Y… creí que te iba a gustar.
- Y así es – afirma – Pero siento que estoy traicionando la confianza de tus padres; ellos son tan buenos y yo…
- Tu eres mi prometida – la hago girar sobres sus pies y luego tiro de ella, regresándola a donde pertenece; a mis brazos. Otras parejas se han unido a nuestro baile mientras el violín suena llenando la estancia de melodías hermosas – Serás mi esposa; solo eso debe importarte.
- ¿Hasta cuándo? - pregunta
- ¿Qué quieres decir con eso?
- ¿Hasta cuando seré tu esposa? ¿Hasta que te aburras de mí?
- ¿Aburrirme? Claro que no.
- Entonces ¿Por qué hablas de boda? ¿Ya olvidaste lo que dije hoy por la mañana?
- No hablemos de esto aquí, por favor – la melodía termina lentamente; ella pone sus manos en mi rostro y me besa lenta y tiernamente
- Como digas, mi amor – sus palabras están cargadas de sentimientos que claramente no posee y aborrezco que los utilice tan ligeramente. Aún así; pongo una sonrisa en mis labios. Salimos de la pista de baile, convivimos con los invitados y hablamos tanto que siento mi garganta seca.
- ¡Felicidades! – el Sr. Brown nos saluda – En verdad son una pareja adorable.
- Muchas gracias – respondo – Déjeme presentarlos; Sici, él es el Sr. Brown un… amigo – ella le sonríe radiantemente como lo ha hecho con cada persona que le he presentado.
- Un gusto – saluda
- El gusto es todo mío; me alegra por fin conocerla después de escuchar tanto de usted.
- Es muy amable; espero que Theo solo haya dicho cosas buenas.
- Oh, no tendría nada malo que decir de una dama como usted – afirma él.
- ¡Sici! – la llaman
- Discúlpenme; necesito ir con mi madre. Gracias por venir, espero verlo de nuevo – se despide
- También lo espero.
- Vuelvo en un momento – Dice alejándose de nosotros rápidamente hacia su madre.
- En verdad es como la describió – el Sr. Brown parece satisfecho al ver que no he mentido en nada acerca de ella.
- Sì, tengo suerte de tenerla en mi vida.
- Me gusta ver a los jóvenes tan enamorados; es la mejor época de la vida – asegura
- Es un tono muy nostálgico ¿Ha recordado a alguien en especial? Su esposa ¿quizá?
- Oh, no estoy casado – esa información no me sorprende; lo he investigado lo suficiente como para saberlo; pero lo digo porque tengo que aparentar ignorancia.
- Eso me sorprende - suelto descaradamente
- Pero tiene razón; he pensado en alguien – su sonrisa se ensancha – Es una mujer divina; con mucha vida y una sonrisa tan encantadora que te deja congelado al verla.
- ¿Vino con usted hoy?
- No, pero sí está en este lugar.
- Me llena de intriga ¿Quién es la afortunada de provocar tal admiración?
- Oh, no estoy para ventilar mis fracasos amorosos – se niega a presentármela; eso me da mucha más curiosidad.
- Como quiera – digo muy en contra de mis verdaderas intenciones - ¿Ya ha saludado a mis padres?
- No he tenido la oportunidad – afirma
- ¿Quiere que vayamos a buscarlos?
- Me encantaría; creo haberlos visto cerca de la terraza.
- Entonces vamos – me trago la pregunta de ¿Por qué no los saludo si ya los había visto? – Madre – llamo su atención y al hacerlo, por consecuencia; también atraigo la atención de mi padre – El Sr. Brown me comentó que era un viejo amigo. Así que quería saludar – Mi madre sonríe, pero hay cierta incomodidad en su expresión; mi padre por otro lado, observa al Sr. Brown con total seriedad.
- Hola Ayse – Admiro su valor para abrazar a mi madre aun cuando papá lo asesina con la mirada
- Harry… tanto tiempo sin verte – responde mi madre, correspondiendo el abrazo de manera tímida.
- Pues… regresé a la ciudad hace un par de meses – responde él y luego se dirige a mi padre – Un gusto volver a verte, Jacob – le extiende la mano en forma de saludo, mi padre la estrecha dedicándole una mirada penetrante.
- Quisiera decir lo mismo, pero… es inesperado verte de nuevo; sobre todo con mi hijo – es rara la vez que papá utiliza ese tono gélido cuando se dirige a las personas.
- Es verdad ¿Cómo se conocieron? – pregunta mi madre; interponiéndose entre los dos. Como si temiera que fueran a golpearse allí mismo.
- Pues… este encantador jovencito se acercó a mi oficina interesado en unas tierras – dice alegremente – Debo decir que salió a ti Ayse; tiene tu misma sonrisa encantadora. Aunque de Jacob, solo tiene el apellido – afirma.
- Ten cuidado con lo que dices, Harry – advierte mi padre
- ¿Qué sucede acá? – pregunto sintiendo que algo ocultan. Esa no es la reacción que tendrían si en verdad fueran viejos amigos.
- Nada, ¿puedes darnos unos minutos?- pregunta el Sr. Brown – Tenemos que ponernos al día con unas cosas.
- Vamos – y sin mediar otra palabra; los tres se apartan de la fiesta en dirección a uno de los salones privados. Me muero de la curiosidad, así que los sigo…
- ¡Theo! - Hilary se interpone en mi camino ¿Qué diablos hace aquí?