Déjalo...

1683 Palabras
POV SICI Estoy tirada en un sillón de la sala mientras veo como las nubes pasan a través de la ventana. - Cuando dije que quería verte mientras desayunaba, no me refería a esto – Theo me habla desde el comedor. - Pero puedes verme, ¿no? – me estiro perezosamente y me cubro mejor con una frazada. Deja de lado su desayuno y se acerca; sentándose en el mismo sillón, obligándome a verlo directamente. - Sea lo que sea que dijeron esas mujeres… - lo miro de manera acusadora ¿me está vigilando? – Solo… no creas en lo que dijeron; cree en mis acciones. - ¿Cómo sabes de ellas? - No voy a disculparme por buscar el motivo de tu comportamiento. - Eres un descarado. - No, no lo soy; te niegas a compartir eso conmigo. - ¡Y deberías respetar mis decisiones! – me siento sobre el sillón. - ¿Qué tanto te dijeron? - Si no respondo ¿iras a preguntarles personalmente? – mi tono está lleno de reproche. - No, no volveré a ver a ninguna de ellas y tú tampoco lo harás; de eso me encargo yo. - ¡Puedo defenderme perfectamente sin tu ayuda! - Lo sé, lo has demostrado. Pero eso no quiere decir que yo no deba protegerte. Esto sucedió por mi culpa, pero ellas son parte de mi pasado y tu eres mi presente; eso es lo único que importa – toma mi mano entre las suyas – Hoy es la fiesta de compromiso ¿Cómo vamos a celebrar si ni siquiera puedes verme a la cara? - Escucha; te prometo que seré la prometida más feliz y amorosa esta noche, no voy a echar a perder nuestro trato. - No vas a decirme nada ¿verdad? – le mantengo la mirada - No – respondo - Bien, entonces no voy a contenerme en nada – se pone de pie y besa mi coronilla – Nos vemos esta noche – lo veo marcharse ¿Cómo que no se va a contener? No quiero pensar en nada, me quedo tirada en ese sillón un par de horas. Esto está matándome, pero pronto se acabará; o al menos eso es lo que me repito. - Señorita; tiene una visita – me informa Meyers y al levantarme; Artemis me saluda con un movimiento de su mano. - Hola – respondo. - Sé que esto parece repentino; pero Theo me pidió que viniera. - ¿Enserio? - Sì, dijo que tal vez… necesitas hablar con alguien – odio que sea tan considerado. - Claro, ¿Quieres té? – pregunto - Solo si lo tomamos en la terraza. - Claro – nos acomodamos en las sillas mientas el viento nos golpea la cara de manera relajante; hoy es un precioso día. - Sì te hace sentir más cómoda; sé todo acerca de su relación – la observo sorprendida – Theo me lo contó, supongo que por eso me pidió que viniera hoy. - Estoy bien – miento - No voy a contarle nada de lo que hablemos aquí – me afirma – No soy estúpida; sé perfectamente que no estas bien, pero tampoco voy a obligarte a hablar. - ¿Te contó lo del almuerzo? - ¿Lo de las perras? Sì, me lo contó… al menos lo que sabe que pasó. Supongo que no lo sabe todo ¿verdad? - No estoy así por lo que dijeron – suelto; Meyers nos lleva el té, ambas le agradecemos y tomamos un sorbo. - ¿Entonces? – me pregunta - Estoy… aterrada – admito por primera vez – Todo esto… para él no significa nada y actúa como un caballero porque así es él; es por eso que esas mujeres locas se quedaron así después de que él las dejara. Me aterran los sentimientos que empiezo a tener; ya me rompieron el corazón una vez y… no quiero volver a pasar por eso; y, sobre todo, no quiero terminar como ellas – Artemis me observa con empatía. - ¿Estas enamorada de él? – no respondo la pregunta, temo que si lo digo en voz alta; el sentimiento se materializará con más fuerza – Entiendo como te sientes; tienes miedo de que el sentimiento crezca, es por eso que prefieres mantener distancia y terminar con esto lo más pronto posible. - Sì – acepto - Creo que es un buen plan - la miro directamente - ¿Por qué me ves así? ¿Pensaste que te convencería de lo contrario? – se ríe por lo bajo – Adoro a Theo, pero creo que debes hacer lo que tu creas correcto para ti – le da otro sorbo a su té – Es bueno que él sufra un poco para variar. - Él no sufrirá – le aseguro, después de todo; no siente nada. - ¿Ya se acostaron? – me atraganto con mi té ante la repentina pregunta – Tomaré eso como un sí, ahora la pregunta es… ¿Él te lo pidió? ¿Él tomó la iniciativa? - ¿Tengo que responder? - Por favor. - Yo tomé la iniciativa – las mejillas me arden - Interesante… - ¿Por qué preguntas por nuestra vida íntima? ¿Es por algo en especial o te gusta preguntar este tipo de cosas? - Escucha; no quiero intervenir en tus decisiones. Si te soy sincera, creo que sí debes alejarte de él; al menos por tu bien. - ¿Pero? - Pero, creo que está preocupado de que lo dejes… hasta me atrevería a decir que está aterrado. - No lo creo, eso es imposible. - Puede que las perras tenían razón en algunas cosas de las que seguramente te dijeron; pero… él siempre ha buscado a las mujeres para satisfacer su deseo hacia ellas; las ve y si le gusta… la tiene. - Créeme, lo sé de sobra. - Por otro lado, estas tú… - Sì, no soy lo suficientemente bonita como para atraerle a primera vista – me siento ofendida en este momento. - Creo que te adoró desde el segundo en el que te vio – dice sonriendo - Ahora si que te volviste loca – suelto una risa - De otra manera jamás te hubiera pedido esto – afirma – Cuando se reencontró contigo, se le metió en la cabeza buscar novia; por eso las citas a ciegas ( y ya le gustabas, por eso nunca encontró a la indicada según él) y luego se enredó con la perra vieja – veo que está muy bien enterada de la vida personal de Theo – Lo hizo para distraerse. - Todo esto no tiene sentido y lo sabes. - ¡Ustedes viven peleando! – ahora siento que está hablando consigo misma. Como cuando un científico hace un descubrimiento, está emocionadísima – Te adora – concluye - Siguiendo tu teoría loca ¿Por qué no hizo nada para acercarse a mí? - Porque estabas comprometida con uno de sus amigos – dice con total obviedad – Pero en cuanto supo que estabas libre, fue y te propuso casamiento – se ríe fuertemente - ¡Jamás pensé que vería a Theo comportarse de esta manera! ¡Es totalmente adorable! - ¿Esta es tu manera de convencerme para que no lo deje? - No, la verdad me gustaría que lo dejes – afirma - ¿Por qué? - Porque probablemente el tonto no sepa que está enamorado de ti y de esa forma lo obligaras a confesarse. - No significa nada si lo obligas a hablar. - Sici, nosotras debemos ser más listas que ellos; de esa manera obtenemos lo que queremos de ellos sin que se den cuenta. - ¿Y si no ceden? - Vas de frente y tomas lo que quieres – asegura – A mi me funciona - Entonces quieres que lo deje. - Sì, de esa manera todo será más dramático – asegura - ¡Amamos el drama! - Empiezas a darme miedo – digo sincera - No te preocupes, pronto te acostumbrarás. - Sì, eso temo. - Como sea, no tomes tu decisión aun; termina el mes promesa que le diste y si en ese momento quieres irte hazlo; pero te advierto, él hará hasta lo imposible para evitarlo. En ese momento, aunque no lo diga; Theo te demostrará su amor. - ¿Y si no me retiene? - Entonces, aléjate lo más que puedas – sé que es sincera - Gracias – digo sinceramente mientras le sonrío – Ahora entiendo el amor que Theo te profesa. - Lo sé, soy adorable – dice sonriente – Pero no me hagan enojar, en verdad doy miedo cuando me enojo. - No lo dudo. - ¡Bien! Ya es hora de prepararte para la fiesta – se pone de pie – Las chicas llegaran pronto. - ¿Vienen las demás? – eso no me lo esperaba - Puede que tu relación con Theo aun no esté establecida; pero con nosotras sí – su calidez me llega al corazón, nunca me habían tratado de esta manera - ¡Vamos a ver los vestidos! – me toma de la mano y ambas subimos hacia mi habitación – Las chicas vendrán pronto, por favor dígales que estaremos arriba – le pide a Meyers. Cuando llegamos a la habitación, noto una caja de terciopelo en mi cama – Es mi regalo de compromiso – me acerco a la caja y la abro; me quedo sin palabras al ver la joya – Es un zafiro llamado “Azul Sicilia” - Es precioso – el azul intenso luce precioso, tan hermoso – Pero…. Sabes que nuestro compromiso no es real ¿Por qué me regalas algo como esto? - Porque quiero – se acerca a mi – Eres mi nueva hermana y no te alegres mucho; es un collar pesado – me rio - Seguramente lo es – la abrazo sorprendiéndola un poco – Muchas gracias. - ¡Sici! – escucho como alguien me llama, creo que es Eleonor. - ¡Aquí! – grito, creo que las chicas ya llegaron…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR