POV THEO
Mientras intento terminar la enorme montaña de documentos que tengo debido a la transición de puesto, escucho una pequeña conmoción fuera de mi oficina; estoy a punto de levantarme para corroborar lo que sucede, cuando la puerta se abre bruscamente y Hilary entra corriendo seguida muy de cerca por Dan.
- ¡Señor, lo siento yo…!
- Tranquilo Dan, puedes marcharte – Dan le dedica una ultima mirada de fastidio a la mujer y luego desaparece por la puerta que acaba de atravesar.
- ¿A que debo el honor? – pregunto acomodándome en la silla
- No respondes mis llamadas, mensajes y cambiaste la clave de tu casa.
- No entiendo ¿A que quieres llegar?
- Deja de hacerte el tonto, Theo – se acerca a la mesa recostando sus manos sobre la superficie de la misma.
- Arruinarás mis documentos – advierto; ante mis palabras, parece perder la cabeza. Barre el escritorio con las manos y tira todos los documentos al suelo, haciendo que se revuelvan - ¿Es enserio? – pregunto molesto - ¿Y luego dices que yo soy el niño?
- ¿Qué esperabas después de cómo me has tratado?
- ¿Cómo te he tratado?
- ¿Quién te crees para ignorarme de esa manera?
- Escucha, generalmente cuando una persona empieza a ignorarte; es clara señal de que no te quiere ver – aclaro, provocando aún más su furia, pero ya no quedan documentos sobre el escritorio, así que no puede seguir tirando nada – Fue divertido, Hilary; pero ya no lo es.
- ¿Crees que soy un juguete? – pregunta – No puedes dejarme cuando se te plazca.
- Lo hice porque simplemente no íbamos a ningún lado ¿Qué sentido tiene?. Sabes que el sexo se puede conseguir en cualquier parte.
- Era más que sexo y lo sabes – eso hace que me ría
- ¿Enserio dijiste eso?
- Fuiste tu quien dijo que solo quería algo físico.
- ¿Y que querías que dijera? ¿Ámame más que a tu prometido? – ella parece recordar a su esposo – Pobre del hombre con el que te casaste ¿Sabe que es el mayor cornudo de la ciudad?
- Él no tiene nada que ver.
- Tiene todo que ver – digo indignado – No salgo con mujeres comprometidas.
- En verdad eres ridículo. ¿Me dejaste porque estoy comprometida?
- Ya te casaste – le recuerdo
- Eso no es impedimento para…
- Lo es, para mi – le aclaro – No quiero estar involucrado en situaciones como esta. No lo vales.
- Eres un hipócrita.
- ¿Hipócrita?
- ¡Tú también estas comprometido! – me grita - ¿Es por ella? ¿Me dejaste por ella?
- ¿Cómo te enteraste? – empiezo a ponerme nervioso
- ¿Entonces es verdad?
- No tengo tiempo para estas tonterías, ¿Podrías irte?
- No me iré a ningún lado hasta que me des una explicación razonable – vuelve a alterarse - ¡¿Quién es la perra?!
- No la llames de esa manera – pido, empezando a perder la paciencia
- ¡Yo la llamo como se me plazca! – rodea la mesa para acercarse a mí, me toma del cuello intentando besarme; pero la detengo en el camino.
- Basta, no hagas esto – pero a pesar de eso, ella continúa insistiendo fervientemente; me veo obligado a darle un empujón para poder liberarme de su agarre.
- ¿Es más linda que yo? – pregunta - ¿Es mas mujer? ¿Es por eso que me cambiaste por ella?
- Estas loca – afirmo
- Theo, mi amor – vuelve a abalanzarse sobre mi – Escucha, aun estamos a tiempo para poder estar juntos – la veo incrédulo, en verdad está loca – Solo… solo debes dejarla y yo… yo prometo divorciarme de él, así podemos estar juntos.
- Suéltame – pido
- ¡Theo, por favor! Piensa en nuestro amor.
- ¿De que amor hablas?
- Sé que me amas, ella solamente es un capricho – afirma – Verás que la olvidarás en cuanto estes en mi cama de nuevo.
- No
- Si gustas, yo puedo encargarme de ella – dice ignorando mis palabras – Puedo hacer que te deje en paz.
- ¡No te atrevas a acercarte a ella! – advierto molesto – Si le llegas a tocar un solo cabello, no respondo.
- ¿Y que vas a hacer? ¿Ah?
- Hilary…
- ¡Theo! – Artemis entra en la oficina sin tocar y le dedica una mirada asesina a Hilary – Señora Burk – la saluda, enfatizando el “señora” - ¿Qué hace aquí?
- Nada… nada importante – Hilary se separa de mi nerviosa por la repentina interrupción – Solo quería saludar a un viejo amigo.
- ¿Enserio?... un saludo muy apasionado por lo que veo – Artemis se acerca a nosotros examinando la situación – Por un momento creí que era Sici – dice dejándome sorprendido -Pero claramente no es ella – Mira de pies a cabeza a Hilary – Creo que debería dejar de saludar a sus viejos amigos de esta manera, puede ser un juego peligroso.
- Aprecio el consejo – Hilary se apresura a tomar su cartera y luego se marcha, no sin antes darme una última mirada; claramente volverá a buscarme.
- ¿Qué diablos fue eso?- la mirada en su rostro me dice que debo dar explicaciones.
- Nada importante.
- No importa, es claro que ustedes tienen una relación.
- La teníamos, ya no – afirmo y me inclino para poder recoger los papeles sobre el suelo de mi oficina.
- Eso espero, siempre has sido el más libertino de todos; pero no eres capaz de ser infiel. Eso lo sé.
- ¿Qué haces aquí? – la interrogo
- Hace meses que nos ignoras y lo he dejado pasar, porque pensé que seria pasajero. Pero ahora resulta que estas comprometido y ni siquiera conocemos a la chica. ¿Qué diablos haces?
- ¿Cómo te enteraste de mi compromiso? – dejo los documentos que logre recoger y los coloco sobre la mesa; luego me pongo de pie frente a ella.
- ¿Es enserio? – pregunta – Todo el mundo cotillea de eso; es un secreto a voces.
- ¿Es de allí que conoces su nombre?
- Oh, sí. Supe que ese es su apodo, así que lo utilicé para simular cercanía hacia ella y poder echar a esa perra de aquí.
- No seas despectiva – pido
- No lo soy, solo digo la verdad.
- Entonces supongo que venías a regañarme por no contarles nada de esto en persona ¿verdad?
- Si y también porque queremos conocerla – dice emocionada – Habrá un cena en casa dentro de semana y media; la llevarás – afirma sin dejar espacio a la negación.
- No lo sé, a ella no le gustan los lugares con muchas personas y…
- No te lo estoy pidiendo, Theo.
- Artemis, se las presentaré cuando sea el momento correcto ¿Entiendes?
- La cena será a las siete - responde, claramente ignorándome – Debes ir; así podrás conocer a la prometida de Kavin.
- ¡¿Qué?! – pregunto algo alterado
- No… no le digas que lo supiste de mi – se da una palmada en la frente – Cuando te lo diga, hazte el sorprendido ¿Quieres?
- Pero… ¿desde cuándo…? ¿Cómo?
- ¿Ves? Esa exactamente fue nuestra reacción cuando supimos de tu compromiso con nada más y nada menos que Sicilia Giannoli. Supongo que del odio al amor solo hay un paso. Me sorprendió la noticia…
- ¿Ya conoces a la prometida de Kavin?
- Sì. Oye por cierto… ¿Por qué ignoraste a Sicilia en la cena de anoche? - su pregunta hace que las palmas de mis manos empiecen a sudar
- Es complicado.
- ¿Volvieron a pelear? ¿Es por los rumores que se dicen de ella?
- ¡Todo eso es falso! - grito asustándola
- Tranquilo… no te enojes; solo preguntaba por el motivo de tu extraño comportamiento. No la estaba acusando de nada. Pero es entendible tu malestar sí ella aún está enamorada de su ahora cuñado…
- No lo está, ella me adora – digo y casi me rio en ese mismo instante. Ella jamás podría quererme ni siquiera un poco, soy la persona más horrible ante sus ojos.
- Bueno, si se va a casar contigo; claramente te adora – ella me sonríe y me da unas palmaditas en el brazo – Sea lo que sea, debes superarlo. ¿Entiendes?
- Sì – es lo único que respondo. ¿Cómo carajos voy a salir de esto? Voy a quedar como un idiota cuando se entere que ella me rechazó y que todo esto es simplemente un malentendido que se generó gracias a mi gran bocaza - ¿Y si ella me odia?
- ¿Por qué lo dices?
- Puede que… sea irreparable – digo
- ¿Quiere que hable con ella?
- ¡NO! – vuelvo a gritar – Yo.. yo me encargo.
- Está bien, entonces nos vemos en la cena.
- Sì, allí estaremos – prometo aun sin saber como hacer para cumplir esa promesa.
- Adiós – me da un beso en la mejilla y sale de la oficina. Me quedo parado allí mismo durante varios minutos… ¡Estoy perdido!