POV SICILA
Con todos los problemas que me llegan, sumándole a eso mi mala salud; creo que en mi vida anterior hice quemar un país entero u algo por el estilo y lo estoy pagando en esta vida.
- Cariño ¿Ya te sientes mejor? – mi madre se asoma por la puerta de la habitación.
- Sì, solo necesito descansar un poco – digo intentando poner una sonrisa en mi rostro.
- Mi niña ¿No te estas sobre exigiendo mucho? Desde la boda de Anthon hace unas semanas, has estado trabajando muy duro y me preocupa tu salud.
- Estoy bien, madre. Me ayuda a distraerme de… - paro en seco, ya que no quiero hablar del tema
- Lo siento tanto, pero el desmayo de hoy es una alerta para que pare y descanses.
- No quiero estar en casa sin hacer nada, quiero…
- ¿Otra vez enferma? – mi padre entra en la habitación – No es una excusa para faltar a la reunión ¿Verdad?
- Claro que no, padre. Te aseguro que asistiré a esa reunión tal como me lo pediste.
- Eso espero – lo veo cruzarse de brazos – Tu hermana y Anthon también asistirán – me informa
- Creí que aún no volvían de su luna de miel.
- Volvieron anoche porque no pueden perderse esta reunión, así que también espero tu buen comportamiento.
- No te preocupes, todo marchará muy bien.
- Ah, y sé amable Makcormac – pide
- ¿El señor Makcormac también asistirá?
- Vendrá a recogerte dentro de una hora, prepárate – y sin darme tiempo de nada, se retira de la habitación.
- ¿Por qué vendría ese hombre a recogerte? – pregunta mi madre
- Tranquila, seguramente es para que no asista sola a ese evento, sabes que el señor Makcormac es un hombre muy influyente.
- ¿En verdad piensas eso?
- Sì – digo para calmarla, pero la verdad es que esto no me gusta para nada; espero que mi padre no esté pensando ese hombre como candidato a ser mi esposo, porque no sé de lo que soy capaz si es verdad. Pero por el momento, no hay nada que pueda hacer; solo prepararme y esperar por él. Cuando llega por mí, apenas y lo saludo para luego entrar en el auto; permanezco en silencio todo el camino mientras él se dedica a observarme, provocando que me sienta incomoda. Es por eso que agradezco al cielo cuando por fin llegamos a la dichosa reunión.
- Sé que es tímida, pero por favor; tome mi brazo – pide
- ¿Su brazo?
- Sì, después de todo; soy su acompañante esta noche – recuerdo que esto lo hago bajo órdenes de mi padre y para mantener la dirección de la fábrica, así que me obligo a sonreírle y tomar su brazo. Atraemos todas las miradas cuando llegamos al salón, los flashes de las cámaras casi me dejan ciega; pero logro seguir avanzando – Hoy es una noche muy especial – dice – Hay muchas personas importantes en este lugar, debes causar una buena impresión con todos ¿entiendes?
- Sì
- Bien – me sonríe provocando que sus arrugas se pronuncien más – Sé que, con el nivel de tu familia, no tienes acceso a este tipo de conexiones; pero conmigo a tu lado, todo esto puede ser tuyo – casi se me sale una risa por el comentario, es cierto que él posee una situación económica y social más alta que la nuestra; pero de todas las personas en este lugar, me atrevería a decir que él es el menos influyente. Saludamos a varias personas mientras bebemos un poco de Champagne hasta que, para mi desgracia nos topamos con Carys y su esposo.
- Bienvenidos de nuevo – dice el viejo - ¿Qué tal la luna de miel?
- Esplendida – declara Carys – Es hermoso y apasionado ¿Qué más podría pedir? – aprieto la copa en mi mano
- De eso no me cabe duda – Siento la mano del viejo en mi cintura, la cual sacudo disimuladamente y me alejo un poco – Es una velada maravillosa, ¿No les parece?
- Con usted aquí, claro que lo es – declara Carys -Luce radiante ¿Es debido a la compañía de mi hermanita?
- Oh, no sabe lo afortunado que me siento de tener a esta bella dama junto a mí.
- Me alegra saber esto, hermanita ¿No vas a decir nada?
- No tengo nada que decir.
- Mi bella dama, debería felicitar a esta linda pareja.
- Sr. Makcormac; ellos ya recibieron mis felicitaciones, no veo porque volver a hacerlo.
- Ella tiene razón – comenta Anthon – No es necesario.
- Es el joven Ferith – dice el viejo, aún más emocionado - ¿Les comenté que estamos a punto de ser socios?
- ¿Enserio? – pregunto incrédula
- Sì, la verdad que es un chico talentoso; estoy seguro de que ambos tendremos grandes ganancias. ¿Deberíamos ir a saludar? – pregunta, parece un niño emocionado por una golosina
- ¿Quién es la mujer que lo acompaña? – pregunta Carys, al ver en dirección a él; veo a la chica más hermosa que he visto en mi vida, colgando de su brazo. Como de costumbre, las mujeres parecen sobrarle.
- Ah, ella es…
- Vamos a saludarlos – el viejo loco interrumpe a Anthon antes de que termine de hablar; me toma del brazo y me arrastra con él hasta llegar a Theo y su acompañante – Joven Ferith – saluda con una sonrisa radiante; la pequeña multitud que rodea a Theo y su pareja nos dedican miradas de reprobación y a mi se me cae la cara de vergüenza.
- ¿Sì? – pregunta Theo y en ese instante me doy cuenta que ni siquiera logra reconocer a Makcormac y a mì, me ignora por completo como se lo pedí, al menos sabe mantener su palabra.
- Es un gusto volver a verlo – los veo estrecharse las manos.
- Oh, claro – reprimo el impulso de rodar los ojos ante su intento de disimular que no conoce a este hombre.
- Quería saber si podemos reunirnos para poder hablar sobre los últimos temas de la construcción del puente en…
- Señor, el joven Davies pregunta por usted – el chico que siempre está al lado de Theo interrumpe a Makcormac y se lleva a Theo sin dejar que èste termine de hablar.
- No se preocupe, son personas ocupadas – digo intentando aliviar el momento de vergüenza.
- Sì, es entendible. Debe estar cansado de ser el puente.
- ¿El puente? – pregunto intrigada
- Sì, él se crio rodeado de muchas personas importantes que son difíciles de contactar y él por su naturaleza social; casi siempre sirve de puente para llegar a esas otras personas importantes, debe ser agotador.
- Me sorprende que usted no se haya molestado por el desplante que acaba de soportar – observo
- Como te abras dado cuenta, no soy un niño – dice dejando salir una risa – No me ofendo por cosas insignificantes.
- Eso es muy admirable de su parte – digo sincera
- Bueno, dejemos de hablar de negocios. La velada ha sido larga ¿Aun tienes energía para socializar o prefieres que nos retiremos? – me sorprende que me deje la elección a mí.
- Estoy aquí para acompañarlo, haré lo que prefiera.
- Y yo prefiero que elijas – por primera vez, le sonrío genuinamente.
- Si no le resulta un problema, prefiero ir a casa.
- Bien, entonces nos iremos – me guía de camino a la salida hasta llegar al auto y ponernos en marcha.
- Sr. Makcormac ¿Puedo hacerle una pregunta?
- Claro querida.
- ¿Por qué me pidió que lo acompañara esta noche? – él frunce su ceño
- ¿Qué quieres decir? – pregunta confundido – Tu padre fue el que me pidió que te trajera a este lugar – lo sabía, mi padre está tramando algo - ¿No lo sabias?
- No – digo sincera y él suspira
- Escucha, sé que… esto puede sonar precipitado. Pero tu padre me aseguró que estabas de acuerdo en contraer matrimonio conmigo – contengo el aliento ante la confirmación de mis peores temores – Señorita Giannoli, estoy consciente de nuestra diferencia de edad; pero para mí no hay objeción alguna si usted lo desea – me mira expectante.
- Yo… no sería adecuada, soy débil de salud; puede que sea incapaz de darle la familia que sé que espera tener; usted es un caballero respetable y no es mi intención dañar su reputación o su orgullo con mi decisión, pero sinceramente no deseo contraer nupcias con usted – mis manos tiemblan ligeramente, sé perfectamente que mi opinión no servirá de nada sí el insiste en casarse conmigo. Ahora soy yo quien lo ve expectante.
- No tiene de que preocuparse, eso es todo lo que necesitaba saber – no dice nada más en todo el camino a casa y no me atrevo a preguntar. Cuando llegamos por fin, él y mi padre se encierran en el despacho y yo me dirijo a mi habitación en donde doy vueltas como loca, esperando el veredicto de mi sentencia.